Tailandia y sus misterios

Tailandia, Asia

Tailandia y sus misterios

Tailandia tiene una dosis manifiesta de misterio, tal vez, por su larga historia que se remonta al período paleolítico, hace más o menos 10.000 años

Con un área de 513.115 km², población de, aproximadamente, 65.493.298 habitantes y una densidad demográfica de 127 hab./km², ese país asiático limita con Laos (al norte y al este), Cambodia y Malasia (al sur) y al oeste y al norte, con Myanmar. Sin embargo, en contraste con esta última nación, sometida hasta el día de hoy al mando de militares, el antiguo Siam (designación vigente hasta 1949), desde 1932 es una monarquía constitucional parlamentaria. La primera ministra Yingluck Shinawatra convive con el rey Bhumibol Adulyadej, cuya foto (FOTO 1) se exhibe tanto en las grandes avenidas modernas de las grandes ciudades, como en locales apartados.

Los indicadores sociales del país también difieren en mucho del vecino Myanmar. Su moneda – baht tailandés – mantiene un valor razonable en el mercado financiero internacional y el Índice de Desarrollo Humano es considerado medio (0,654), solamente un poco por debajo del brasileño (0,718) y por encima del birmano, 0,451. De forma similar, los demás índices son superiores: esperanza de vida, 70,6 años; mortalidad infantil, 10,6 / mil nacidos; alfabetización, 94,1% de la población.

Además, destacamos que Tailandia resalta por su visible mezcla de tradiciones milenarias y la modernidad. El pueblo (FOTO 2) es bastante apegado a sus creencias, con 85,3% de adeptos al budismo (solamente en Bangkok, hay más de 300 templos, FOTO 3), seguidas por el islamismo (6,8%), el cristianismo (2,2%), otras religiones (4%), en contraposición con un porcentaje ínfimo de ateos, 1,7%. A pesar de la existencia de algunos grupos étnicos, significativa mayoría (90%) comparte los mismos códigos y patrones culturales, incluyendo la lengua tailandesa o thai, a la cual sigue el inglés. Nada de esto, sin embargo, impide que la población merezca la designación thai (= libre, en el idioma tailandés) y marche rumbo a la modernización.

En términos genéricos, se reconoce que el mercado de productos manufacturados e industrializados viene siendo decisivo para el proceso desarrollador del país, con la exportación de diferentes productos. El arroz ocupa el primer lugar; esto es, Tailandia es uno de los mayores o el mayor exportador mundial, quedando el producto de peor calidad para la población local. La caña de azúcar también sobresale. Sigue la exportación de electrónicos, joyas, computadores, zapatos y juguetes, entre otros ítems. El turismo crece visiblemente y contribuye al crecimiento del país.

 

TAILANDIA Y ELEFANTES

 

Sin embargo, si unimos ingenuamente Tailandia a la figura del elefante, la realidad causa tristeza. De clima caliente y pródigo en monzones (lluvias frecuentes de junio a septiembre), ese territorio tropical siempre llenó nuestro imaginario con bosques tropicales, donde se perdían millares y millares de elefantes fácilmente domesticables. Por causa de la devastación creciente de los bosques, en la actualidad, la manada de elefantes no llega a 5.000, a pesar de las constantes campañas del gobierno contra la destrucción de la flora y de la caza bastante difundida.

 

BANGKOK: UNA GRAN METRÓPOLI

 

En el caso específico de Bangkok, mientras nos pasa una agradable sensación de déjà vue, la ciudad zexhibe rasgos de cualquier gran ciudad: expansión poblacional derivada de la industrialización creciente del país; tránsito caótico; torbellino de motocicletas que zigzaguean entre carros y ómnibus; inmensos mercados o establecimientos callejeros, incluyendo los de comida con saltamontes fritos; prostitución notoria en calles llenas de mujeres en las aceras a la caza de clientes, en tanto “empresarios nocturnos” convidan a los transeúntes a presenciar shows eróticos. En realidad, hasta los carteles publicitarios huelen a pornografía barata y vulgar, con mujeres que exhalan humo o juegan ping-pong con su órgano genital, además de otras peripecias insistentemente publicitadas.

Es obvio que la capital tailandesa incita a la lujuria. Sus “jardines de la cerveza” son inmemoriales. Las casas nocturnas aparecen por todos lados. Y la tradición de masajes. No necesariamente eróticos. Hay de todo. Masajes para el rostro, pies, cuerpo, dolores lumbares y / o para el mero relax. Como ya ocurre en algunas pocas ciudades brasileñas, como São Paulo, hay hasta un increíble masaje con pececitos: el cliente coloca los pies en un bello acuario, donde por una hora exacta o un poco más, los peces se deleitan con las callosidades...

Ahora bien, si los viajes nos incitan a algunas peripecias, como volar en globo, saltar en paracaídas, charlar con desconocidos, explorar barrios de fama dudosa, gastar la “pasta” en una pieza de anticuario (aunque de origen incierto), aventurarse en transportes públicos, Bangkok, por su clima desenfadado, es el lugar ideal para dulces locuras. Locuras que varían de viajante a viajante. Habrá quien se pierda en el consumismo desenfrenado entre piezas originales y grotescas falsificaciones de marcas mundiales, como Yves Saint Laurent, Chanel, Guess, Lacoste, Gucci, etc., etc. Habrá quien ose entrar sola en bares repletos para un cóctel colorido y adornado con trozos de frutas loczales, acompañado por cereza.  

Mas la ciudad tiene su encanto natural y preciosidades históricas y arqueológicas, incluyendo templos (wat) y palacios. El río Chao Phraya (FOTO 4), con 370 km, recorre el país de norte a sur, atravesando todo Bangkok a lo largo de los canales de Thonburi, lo que redunda en visiones estupendas ofrecidas al turista. Ello le afianza al río el apodo de “el alma de la ciudad” y justifica la denominación de “Venecia del Oriente” atribuida a la capital. Y además, entre los puntos para visitar Bangkok, está el llamado “Templo del amanecer” (Wat Arun), con sus relicarios budistas decorados con pedazos de cerámica china.

El Grand Palace (FOTO 5), construido en 1782, extasía por sus dimensiones gigantescas (218.000 m2 dentro de un área cercada por muros de 1.900 metros de largo) y, sobre todo, por el mantenimiento de sus bellos jardines exteriores. En sus proximidades, está el Templo de Buda Esmeralda (Wat Phra Kaew). El Wat Pho, por su parte, alberga en su interior la mayor estatua en oro del mundo de Buda acostado (FOTO 6).

 

AYUTHAYA

 

Yendo más adelante, a más o menos 80 km de Bangkok, está Ayuthaya, capital de Siam durante 417 años. Instalada en 1350 y destruida por los vecinos birmanos en 1767, ofrece muchas atracciones. Las ruinas de la antigua ciudad constituyen el sitio Ciudad Histórica de Ayuthaya, reconocida por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (Unesco) como Patrimonio de la Humanidad. Por ejemplo, el antiguo monasterio real, año 1374, Wat Mahathat, conserva en su exterior la imagen de Buda entrelazada en las raíces de un viejo árbol (FOTO 7). En otro monasterio-templo (Wat Phananchoeng), hay un Buda gigantesco de 19 metros de altura. 

Por último, reiteramos lo de siempre: viajar es vivir. Vivir incorpora la magia subyacente al conocimiento de naciones y pueblos. Conocer Tailandia, su capital Bangkok y su antigua capital Ayuthaya no es diferente. ¡Conocer Tailandia es deleitarse con infinitos e insondables misterios! ¡Es la sensación recurrente de que todavía queda mucho por descubrir!

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