Puerto de nostalgia y encantamiento

Valparaíso (Chile)

Puerto de nostalgia y encantamiento

Valparaíso, ubicado en la zona central de la larga franja de tierra que es Chile, ostenta muchos títulos: Patrimonio de la Humanidad, capital cultural chilena, capital legislativa o puerto loco como lo llamaba Neruda. Son demasiados, yo me permitiré salirme del papel de periodista y sólo les contaré de la ciudad que recuerdo desde aquí.

Calle de ValparaísoCon nombre de quimera
De Valparaíso siempre se dice lo mismo: los cerros, las calles, las casas, y cuanta cosa más, yo simplemente hablaré del recuerdo inborrable que tengo de esta ciudad con nombre de quimera. En  estas tierras europeas, lo que más necesito es el olor a mar que se cuela por la ciudad anunciando que lloverá. Es un recuerdo que tengo tan latente de Valparaíso, de la costa de mi país en general, en especial cuando camino por la playa de la Barceloneta y miro el Mediterráneo, el mare nostrum de los romanos, que tendrá miles de siglos de historia pero no huele a salinidad, ni 'a mar', ni tiene oleaje alguno.

Bajar, bajar, bajar...
Añoro el sentido vertical de la ciudad; me explico, si estás en un cerro de Valparaíso, perdido, sin rumbo, lo único que hay que hacer es buscar una escalera larga que te lleve hacía  abajo y te deje a las faldas del cerro. Simplemente tienes que bajar, bajar y bajar. Por las calles estrechas, por las casas de colores, por las jaurías de perros vagos y los niños que juegan a la pelota desafiando a la gravedad, y cuando creas que llegaste al centro o plan de la ciudad, seguir bajando por las escaleras infinitas que tiene la ciudad puerto.

En este recorrido puedes ver la ropa tendida en las ventanas estilando el agua sobre la calle y la ropa interior roja de alguna vecina, imagen clásica retratada por la pluma y el pincel de Camilo Mori en  alguna crónica de Valparaíso. También puedes ir observando distintos ángulos de la vista que tienen los porteños del mar, estamos acostumbrados a él, que está siempre presente. Referencia constante para los porteños, “¿hacía dónde queda esa calle?” - y responden - “hacía el mar” y ya estás completamente ubicado.

Puerto rico... puerto ¿inglés?
Valparaíso es una ciudad sin acta de fundación, fue creciendo sin más, sin permiso y en desorden, llenándose de inmigrantes provenientes de los conflictos bélicos en Europa. Además, era el punto de llegada de las embarcaciones que comerciaban con destinos lejanos como América del norte y África. Las embarcaciones tenían el paso obligado en el puerto, de tal manera que llegó a ser una de las ciudades más cosmopolitas en el siglo XIX hasta que se edificó y entró en funcionamiento el canal de Panamá, lo que significó el inicio de la decadencia mercantil de la ciudad porteña. En Valparaíso se publicaban diarios en inglés, lo que era muestra de la gran comunidad angloparlante que residía en la ciudad. Población Inglesa que finalmente habitó en Pleseant hill, o como se le conoce hoy, el cerro Alegre, lugar donde podemos ver la fuerte influencia de esta cultura en la construcción de sus casas y costumbres, como tomar el té a cierta hora o bien asistir a misa en la iglesia anglicana imponente en el cerro que era su hogar. También hubo un gran asentamiento de alemanes y franceses. Estas colonias que dejaron su huella en la ciudad, como las ventanas estilo guillotina escondidas en los pasajes como calle Pierre Loti o el cementerio de los disidentes, donde están enterrados los anglicanos o protestantes que pasaban sus ultimos días de vida en el puerto. 

Vista nocturna de la ciudad.Patrimonio de la Humanidad
Valparaíso es ahora patrimonio de la humanidad, titulo que le otorgó la UNESCO en julio de 2003, tras un largo proceso de promoción de la ciudad que se inició en 1997. Gracias a eso se han visto cambios que quieren renovar el pasado cultural de la ciudad y conservar el legado que formaron personas de partes de todo el mundo. Existe la voluntad principalmente de los ciudadanos fieles a su puerto.

Se puede decir tanto de Valparaíso, quizás nunca termine de explicar qué es lo que tiene esta ciudad. A pesar de todas las crisis que ha vivido y vive, sigue encantando. Tiene la nostalgia propia de un puerto, posiblemente por tantos aquellos que se despiden y dejan su melancolía instalada por todas partes y su huella llena de adioses en el viento que corre impetuoso en invierno y de los atardeceres rosados, azules, lilas de mil colores, ninguno igual al otro.

 

Una de sus alumnas ya leyó una de sus escrituras

Muy bonito miss, la manera en la que describe Valparaíso parece como si fuera una poesía.

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