México profundo

Crónicas regiomontanas - Capítulo 02

México profundo

Cuatro días, 2500 kilómetros. Esta… no era la ruta que teníamos prevista pero, la magia del viaje así marcó mi primer “road trip” por las coloridas tierras mexicanas.

Jaltenco, estado de méxicoMonterrey es enorme. De hecho, decidí vivir en el centro de la ciudad, en el barrio antiguo, para no encerrar mi rutina diaria entre la Universidad de Monterrey y la colonia donde se encuentra, San Pedro (uno de los barrios más ricos de América Latina). Así, cada día me adentro más en el diverso entramado social de la capital de Nuevo León. Hoy por hoy, las interminables rutas de autobús que cruzan la ciudad, los viajes en taxi, y todos los consejos que amablemente me han facilitado los regios, me han otorgado algo de orientación; hoy, ya se por dónde ando en el marco de esta gran ciudad: “Fíjate en los cerros –montañas- y siempre sabrás por que parte de la ciudad estás”, me aconsejó Tania, compañera de clase y gran amiga.

Destino, Veracruz
Playa de AltamiraPero, después de dos meses en Monterrey estaba empezando a olvidar que me encontraba en México. Y así, con muchas ansias de conocer más, planeamos el primer “road trip” dirección Veracruz.

Aquellos cuatro días por las playas de Altamira, por pequeños pueblos sin asfaltar, por ciudades “de barrio” como Tuxpan o Poza Rica, por Tajín y sus majestuosas ruinas totonacas…por todo aquello que tantas ganas tenía de conocer puso aún más de relieve la diversidad y contrastes entre el norte y el sur de México. Los abundantes McDonald’s y Sturbucks de Monterrey se iban diluyendo a cada paso que dábamos hacía el sur.

Camino a Poza Rica por la carretera libreLa primera noche y después de muchos kilómetros, decidimos parar a descansar en Poza Rica, una humilde ciudad en el estado de Veracruz para al día siguiente seguir nuestro camino hacía la ciudad de Veracruz. Pero, una indicación en el camino quiso que nuestro viaje cambiara: Ciudad de Veracruz, 250 km; México DF, 240 Km. Tres de los “viajeros” no conocíamos la ciudad más grande del mundo y el cuarto era “chilango” (así se les dice a la gente de la capital)…al día siguiente, nos dirigíamos hacía el DF .

El DF y todas sus “cosas” grandes
Camino a las pirámides de TajínLa ciudad más grande del mundo no nos decepcionó: allí, se encuentra la avenida más larga del mundo, Insurgentes; el McDonald’s más grande de Latinoamérica y un tráfico de espanto. Muy diferente a Monterrey, la capital entiende el desarrollo de una forma mucho más occidental: así, caminando por las calles del barrio de la Condesa, me sentía como en Barcelona o Madrid. Pero, los abundantes mariachis de la plaza Garibaldi que, como si de comida se tratara venden su arte y canciones al momento, nos recordaban constantemente que estábamos en la capital de México.

Refresco sabor Hierro, típico y curioso sabor de TampicoAquellos cuatro días por el genuino sur del país me hicieron querer más a estas tierras, me descubrieron la cara y cruz de un México en vías de desarrollo que intenta sobrevivir sin olvidar sus tradiciones y costumbres, de un lugar mágico que aguarda 62 lenguas indígenas, de este, mi nuevo hogar, que tan patriótico y orgullosamente mexicano resiste a las fuerzas occidentales y “gringas” con gracia y poniendo “al mal tiempo, buena cara”.

Miedo
Después de tres meses, me siento demasiado bien, demasiado mexicana. Y tengo miedo, porque el tiempo pasa demasiado rápido y el adiós cada vez está más cerca. Y así, con la presión del paso del tiempo e intentando optimizar cada momento… sigo caminando.

Yo hace cuatro meses que

Yo hace cuatro meses que regresé. Monterrey fue mi hogar durante un año y México el sitio que me hizo enormemente feliz. Aprovecha cada segundo, porque cuando estés lejos del país del desierto y de la selva, de las gorditas y los chilaquiles, sólo desearas regresar. No hay ni un sólo día en que no piense en México, en el que ya es mi México, y al que extraño a rabiar.

Lo sé. Eso es lo que

Lo sé. Eso es lo que intento hacer. Exprimo cada momento aquí y me empiezo a planetar el no volver o, por lo menos, alargar mi vida regia.

México es grande.

Un abrazo:

Lara.

Bienvenida/Hasta luego.

Bueno, es un poco tarde para una "bienvenida" y muy pronto para un "hasta luego".

Yo vivo en Monterrey y me ha gustado lo que has escrito hasta ahora. También he visitado varias partes de Veracruz y creo que fue algo excelente que decidieras hacer el viaje. Del D.F. no puedo hablar, pues no he estado allá.

Preguntaré algo:

Miedo… ¿De qué? ¿De no haberlo visto todo? ¿De no querer irte? ¿O de perder algo?

Sabes, creo que Santiago sería mejor que cualquiera respondiendo a esa inquietud.

Yo creo que lo que ganaste, aun y cuando olvides algunas cosas, siempre será parte de ti, al igual que las personas, los lugares, las alegrías y las decepciones.

Creo que si en verdad quieres volver, tarde o temprano podrás hacerlo.

Y ciertamente, aun si hubieras estado mil años, te habrían faltado cosas por ver, por conocer, por vivir… porque sabes viajar, y porque sabes vivir. Los que no saben vivir, en dos días habrían visto “todo”.

Espero que el tiempo que sigas aquí continúe siendo algo que disfrutes.

¿Cuándo escribes el próximo capítulo?

Saludos,

Ramón

Hola Ramón: Siento no

Hola Ramón:

Siento no haberte contestado antes pero...ya sabes, la vida regia me absorbe.

Tengo miedo del tiempo...incontrolable, fugaz.

El próximo capítulo cae en breve...tengo muchas cosas que escribir, muchas ganas de hacerlo...pero, poco tiempo para ponerme a ello.

De esta semana no pasa...lo prometo.

Saludos, vecino;

Lara.

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