Historia de unos pies descalzos

Belvís de Monroy (Cáceres)

Historia de unos pies descalzos

El 23 de mayo de 1524 desembarcaron en Veracruz, México, doce frailes franciscanos provenientes de Belvís de Monroy, un pequeño pueblo de Extremadura. Su misión era evangelizar el Nuevo Mundo sin el uso de la violencia. Pronto causaron simpatía entre los nativos americanos, porque al igual que ellos, estos hombres caminaban descalzos. Ahora, la localidad extremeña pretende difundir esta historia a través de una representación teatral en el convento en el que habitaron.


Extremadura es tierra de conquistadores. Hernán Cortés, Francisco Pizarro o Pedro de Valdivia fueron algunos de los hidalgos que partieron desde estos lares rumbo a las Américas. Sus hazañas están llenas de luces y sombras, pero son conocidas por todos. Sin embargo, pocos conocen la historia de "los doce apóstoles" de Belvís de Monroy, que pusieron el toque de humanidad a las conquistas.
 
Los Iluminados
 
Los frailes que acompañaron a Hernán Cortés por tierras mexicanas provenían del convento franciscano de Belvís de Monroy, en la provincia de Cáceres. Éste se construyó en el año 1509 por iniciativa de Fray Juan de Guadalupe y Fray Pedro de Melgar, quienes se refugiaron en la ermita del pueblo tras ser expulsados de la orden de Trujillo, acusados de "iluminados". Continuará…
 
Descubre en el documento adjunto la ruta transoceánica que llevaron a cabo en 1524 los protagonistas de este relato, y la huella que dejaron en la historia de Latinoamérica. Un reportaje elaborado por Ana Valentina Ayala, alumna de la I Edición del Máster en Periodismo de Viajes Online, de la Universidad Autónoma de Barcelona.

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