Flamenco, mestizaje de culturas

Flamenco, mestizaje de culturas

Siempre tuve atracción por el flamenco. Por su música de letras profundas y melancólicas. Por esa fusión rítmica, nostálgica y alegre. De ese baile sutil y expresivo. Por los hermosos trajes de aquellas mujeres que bailan con gracia, elegancia y perfecta sincronía. Por la voz gruesa de sus cantantes, y el suave sonido de la guitarra fusionada a la perfección con el compás de las palmas.

El flamenco, que para muchos sigue teniendo orígenes desconocidos, ha perennizado en el tiempo, alimentándose de todas aquellas civilizaciones que han pasado por la península del Viejo Continente, convirtiéndose en un mestizaje de culturas. Toda esa curiosidad me hizo ir a uno de los lugares con el mejor espectáculo de este género en Barcelona. Ubicado en el centro de la ciudad se encuentra JazzSí Club Taller de Músics, y ha pesar de presentar conciertos de diferente índole, yo fui al tan deseado flamenco.

Para mi sorpresa llegué a un lugar abarrotado de gente. Mariano, sentado en un escenario a media luz dio inicio a la noche. Su voz ronca y profunda entonaba poesía. Letras que a pesar de no entenderse, eran gesticuladas a través de sus expresiones. Expresiones de dolor, de despecho, de angustia. Y es que algo que siempre me ha atraído es el sentimiento con el que lo cantan, la técnica bucal, las aspiraciones, quiebros y quejos. Esas letras que junto al rasgueo de la guitarra, teletransportan como por arte de magia a una aldea gitana o a las calles Andaluzas.

Y qué sería del flamenco sin la danza. Luego del primer número, Pilar salió a escena para deleitar al público con su baile lento e hipnotizante. Rápido y energético. La gracia del movimiento de sus manos y cuerpo al compás de la guitarra y de las palmas de los espectadores y de Mariano, se veía combinada con el zapateo. Y por su puesto con el ritmo alegre producto de la caja de madera de Jacobo. Después de cada número el público vibraba, mediante aplausos, silbidos y un “venga” animaban a los artistas.

Con poco más de una hora quedé maravillada con lo que había escuchado. Esta música a pesar de no pertenecer a mis raíces, me remontó a un popurrí de recuerdos y sensaciones. De lugares y de momentos que se habían quedado escondidos en mi memoria.

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