¡Fantasear no cuesta nada!

Uruguay - Argentina

¡Fantasear no cuesta nada!

Estando una noche en casa, apreciando algunos programas deportivos, que son unas de mis principales aficiones en los ratos libres, presentaron una promoción en la cual mostraban a Punta de Este, Uruguay como un paraíso vacacional en el cono sur, y me pregunté: Dios mío, ¿será que algún día lo conoceré?

Imágenes, sueños
De mi mente no desaparecían esas imágenes de playas de arena blanca, la vistosidad de sus acantilados y el contraste de una urbe moderna en una península tan estrecha que a cualquiera deja perplejo al contemplarle de lejos. Sin menos pensarlo recibí la invitaciones de unos colegas para viajar a Montevideo con un plan netamente laboral y me dije: ¡Que maravilloso es Dios y como trabaja de bien, éste es el momento adecuado!. Y sin pensarlo 2 veces dije en voz alta: Fantasear no cuesta nada!

Inmediatamente me puse a tono e investigué todo lo relacionado a este paradisiaco lugar, tomando en consideración la apretada agenda. 

El invierno es primavera
Para mediados de septiembre era invierno en Uruguay ya casi entrando la primavera, sin embargo, eso no era impedimento para llevar a cabo mi hazaña aventurera.  Como si fuera poco, Me dije: ¿Qué tal si estando en Montevideo, me cruzo el Río La Plata y visito a mis amistades en Buenos Aires? Clarooooo!!  Se tiene que aprovechar el tiempo al máximo, Hagámosle! Y continuaron las investigaciones mediante la web y se hacía cada vez mas interesante lo planeado. Después de un vuelo de 8 horas Panamá – Montevideo, toque tierra charrúa un domingo a las 4:00 am con temperatura de 4°C. y con una pertinaz lluvia. Decidí primero ir a Argentina ya que el tiempo disponible así lo permitía.

Al subir al taxi le solicité al conductor: Señor, lléveme al hotel solamente a dejar el equipaje e inmediatamente salimos a la Terminal de Transporte de Tres Cruces.

Allí en la Terminal abordé a las 6:00 am el Ómnibus que me transportaría a la Ciudad de Colonia, localidad donde se encontraba el puerto y abordaría un buque hacia Buenos Aires.  El trayecto tuvo una duración aproximada de 2 horas en el cual se contemplaron bellos parajes llaneros copados en su mayoría por actividades agrícolas y de ganadería. Estando ya en el buque, pude contemplar lo majestuoso e imponente que es el Río La Plata. Jamás me imagine que fuese tan extenso y brinda la impresión de ser un mismo mar por sus dimensiones que en ese momento parecieran ser incalculables.

Buenos Aires
Luego del trayecto de 1 hora, llegué al puerto de Buenos Aires próximo a Puerto Madero. Por desgracia no pude verme con mis amigos Victoria y Leo y me aventuré a recorrer esta hermosa ciudad sólo, sin temor a nada tomando en consideración que era primara vez que la visitaba.

 Abordé un taxi y me decidí a explorar esta gran selva de cemento, recorriendo la casa de Diego, el estadio de Boca: La Bombonera, el barrio La Boca, que se caracteriza por sus pintorescas edificaciones de lata, Caminito, en donde aproveche para degustar de un asado Argentino a la vista de un tango. Posteriormente de un recorrido por la ciudad hasta llegar a las proximidades del estado Monumental de River, finalizando este grandioso paseo en Puerto Madero. A eso de las 6:00 pm aborde el buque de vuelta a Colonia y a su vez a Montevideo, al fin para descasar  a las 11:00 pm.

24 horas (sin dormir)
Fue un día sumamente productivo donde estuve por más de 24 horas sin dormir 2 horas seguidas. Pero aun faltaba, tenía que cumplir conmigo mismo y viajar  Punta del Este, ubicado en el departamento de Maldonado. Recorriendo un camino de excelentes autopistas llegué a casi 2 horas de haber salido de Montevideo gozando de paisajes impresionantes: montañas, llanuras, bosques y en ocasiones playas y acantilados.

Desde lo lejos de puede apreciar lo bello de esta ciudad. Es increíble que en un lugar tan apartado se halla edificado semejante infraestructura en tan poco espacio de tierra: imponentes edificios, carreteras, la cuales reciben a miles de turistas en los meses de verano, convirtiéndolo en el lugar predilecto para vacacionar.

No tuve esta suerte ya que en vez de sol, playa y arena, obtuve frío con temperaturas de 5° y brisas heladas. Fue una experiencia fascinante ya que nunca había estado en sitio de playa con en esas condiciones. Por fortuna fui preparado con atuendo invernal. Visité cafeterías, tiendas, haciendo compras de artesanías, vinos y los deliciosos alfajores uruguayos (bocadillo compuesto de dos galletas unidas por un relleno dulce o manjar generalmente bañadas en chocolate, glaseado o azúcar en polvo) a mi parecer únicos en Sudamérica, ideales para ser acompañados de un buen café.

Algo curioso, la mayoría de los locales comerciales estaban cerrados debido a que no era época de verano y la presencia de personas foráneas era mínima, lo cual demuestra que su vida es en la etapa de verano (enero a marzo). Agotado pero con gusto, de regreso a Montevideo, me sentí complacido con el paseo y con ganas de regresar pero esta vez para gozar del sol, playa y arena que Punta del Este tiene para ofrecer.

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