El panóptico de las tres fronteras

Ciudad del Este (Paraguay)

El panóptico de las tres fronteras

Cuna de los yerbales, la década de los 50 del siglo pasado la vio nacer en los primeros años de lo que se convertiría en la nefasta historia de Paraguay, aquella dictadura que no se puede olvidar para reconstruir una sociedad más justa y solidaria.

Así se erige Puerto Presidente Stroessner, nombre oprobioso que con el despertar de la democracia sus habitantes la convirtieron en la Ciudad del Este, esa ciudad que me vio crecer, y a la que yo ví crecer albergando a gente, venida de los  más recónditos lugares de Paraguay y del mundo entero. Allá por los 80 llegaron los orientales, chinos venidos de Taiwán, aliados del Gobierno de la época, trabajadores que echaron dura labor para salir adelante. Sin olvidar a los obreros, mandos medios y técnicos que trajo consigo la construcción de la hidroeléctrica conocida como la más grande del mundo, en algún momento una de las siete maravilla, la Itaipú Binacional todo estos factores fueron un conjuro para el porvenir de esta pequeña ciudad de más del millón de habitantes.

 

Este pedacito de tierra roja, convertida en la reina del comercio, conocida tristemente a nivel mundial como la capital del contrabando, pues la guerra contra la triple alianza la dejo sin las cataratas del Yguazú, y la hidroeléctrica hizo desaparecer una de las bellezas naturales más impresionantes a la que han llamado el salto de las Siete Caídas, al que han visitado por última vez, antes de su destrucción, gente del mundo entero.

 

Y qué de  bonito tiene esa ciudad, cuyos comercios cierran a las 4 de la tarde. Y,  tiene su gente maravillosa, la electrónica, los juguetes, las computadoras a menos de la mitad de precio de lo que se conseguiría en otras partes del mundo. Y sí, aunque se la vea como la capital del contrabando, como la tercera ciudad del comercio, Ciudad del Este se impone con su gente sencilla, que lucha y cree en un país mejor, con su tierra colorada, con sus vecinas, ciudad Presidente Franco que alberga los saltos del Monday y también la ciudad de Hernandarias donde están la Itaipú y la pequeña hidroeléctrica del Acaray.

 

Así es que venir a Ciudad del Este es venir a ver el atardecer cruzando el caudaloso río Parana, por el puente que unió dos países hermanos y al que decidieron llamarlo puente de la Amistad. Todo esto, luego de hacer las compras de electrónica e informática y de paso adquirir objetos de los  más extraños e inimaginables que uno pueda pensar, para terminar en un hotel en Foz de Yguazú y proseguir al día siguiente un recorrido por las famosas y hermosas cataratas del Yguazú, que pertenecen en parte al Brasil y en parte a la Argentina.

 

Ciudad del Este, la ciudad de las tres fronteras, parecida a los barrios chinos de otras ciudades del mundo, sus miles de negocios, sus angostas calles y conflictivo tráfico ve ir y venir a turistas nacionales y extranjeros, grandes y pequeños vendedores, muchos de ellos conocidos como los “sacoleiros” que periódicamente cruzan a pie el puente de la Amistad para comprar a bajo costo artículos que pueden venderlo en el vecino país por un precio mayor y así ganarse la vida honestamente, aunque los grandes empresarios los acusen de contrabandistas, sin mirarse a ellos mismos cuando evaden los impuestos.

 

Este escrito pareciera ser una apología de una ciudad que quizá digan algunos no tenga belleza alguna y sin embargo existe y progresa, sigue caminando con su gente trabajadora y honesta, invitando a conocer lo que la rodea, pues ella es el panóptico de maravillas heredadas de la naturaleza y del trabajo de hombres y mujeres que dejaron sus huellas y creyeron en lo que hicieron y en lo que hacen.

Fotos gentileza
de: Sergio Solis Britos.

Ser contrabandista es un

Ser contrabandista es un oficio duro , mi abuelo fue contrabandista en la postguerra civil en una de las zonas más castigadas por la miseria en la España de Franco , estoy hablando de Extremadura. Y fue honesto , tenía que dar de comer a sus hijos...

Es así, finalmente hay

Es así, finalmente hay grandes empresarios que se jactan de honestos y luchan contra el contrabando y sin embargo son grandes evasores d eimpuestos.

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