Cuando ruge el Amazonas

Surfeando el Pororoca

Cuando ruge el Amazonas

Un estruendo aterrador recorre río arriba el cauce del Amazonas extendiendo a su paso una atmósfera de terror para unos y de expectación para otros.

Imagen de un momento de surf.La temida y admirada ‘Pororoca’
Los indígenas amazónicos le llaman “Pororoca”. Los surfistas la conocen como ‘la gran ola’. Una fuerte riada recorre cada año a contracorriente la desembocadura del río Amazonas arrasando a su paso todo aquello que encuentra. Millones de toneladas de agua de color terroso chocan violentamente con las azuladas aguas del Atlántico. Se trata del “o encontro das aguas” (encuentro de las aguas). El choque de aguas genera un rugido único que se escucha a gran distancia como si de un trueno gigante se tratara.

Las aves y el resto de animales que habitan en la rivera del río abandonan con rapidez el lugar para resguardarse de la capacidad devastadora de la gran ola. Sin embargo, no todos huyen ante la llegada de esta ola gigante capaz de alcanzar los 50 kilómetros por hora. Los amantes del surf han descubierto en la “Pororoca” un escenario perfecto para poner en práctica todo tipo de piruetas y giros. El objetivo: batir el récord de permanencia sobre la gran ola del Amazonas.

Esperando la ola gigante
En la desembocadura del río Amazonas, se sitúa el estado de Amapá. Allí, cada año, el río Araguarí se convierte en el escenario de un fenómeno tan inaudito como espectacular. Surfistas llegados de todos los rincones del mundo esperan con impaciencia el instante mágico. La llegada del “Pororoca” les permitirá, por unos momentos, surfear sobre una ola de más de tres metros de altura. La afluencia de extranjeros otorga un aspecto diferente a las pequeñas aldeas que bordean el Amazonas. Los surfistas ultiman los preparativos previos al “gran estruendo”. Junto a los trajes de neopreno y las aletas para  lograr impulso, las tablas de surf constituyen el material básico para disfrutar de una jornada de surf entre las turbulentas agua de un río que alcanza los 325 kilómetros de anchura en su desembocadura.   

Surfistas esperando a la gran ola.Los lugareños observan con detenimiento. En algunos poblados, improvisadas bandas de músicas amenizan los momentos previos a la gran cita. Mientras, la gran ola recorre contracorriente el cauce del río... El momento más esperado está cada vez más cerca. Algunos equipos de surfistas cuentan con la ayuda de un helicóptero que sobrevuela la zona siguiendo el avance de la gran ola. Una comunicación por radio avisa a los surfistas de la llegada del “gran estruendo”. Montados en rápidas motos acuáticas o a bordo de lanchas motoras, los deportistas se dirigen al encuentro de la ola gigante. Un fuerte rugido anuncia que es el momento de subir a las tablas. Comienza el reto. El objetivo: lograr alcanzar el rizo de la ola antes de que comience a abrirse. Ganará aquel que logré mantenerse durante más tiempo sobre el “Pororoca”.

El ‘gran estruendo destructor’
Tras la ola gigante, se esconde una explicación científica en la que se entremezclan el influjo de la luna llena, el final de la estación lluviosa, las mareas del Atlántico y la corriente de un río que supera los 5.000 kilómetros de recorrido.

El fenómeno del “Pororoca” es el resultado de la colisión entre dos grandes masas de agua. Por un lado, la marea creciente de un gran océano: el Atlántico. Por otro, la corriente descendente del río más caudaloso del mundo: el Amazonas. El choque entre estas dos masas de agua genera una ondulación que recorre el cauce del río en sentido inverso. El resultado: una gran ola de varios metros de altura. La ola gigante se desplaza río arriba hasta que su impulso desaparece y la calma regresa de nuevo a las aguas del Amazonas.

Sobre la ola.Algunos expertos no dudan en equiparar el fenómeno causante del “Pororoca” con el choque entre dos plazas tectónicas que precede a un terremoto. La combinación entre una marea creciente y la corriente descendiente de un río recibe el nombre de “bore”. El impacto entre dos fuerzas opuestas genera una gran ola que puede llegar a alcanzar hasta los 50 Km/h.

Sin embargo, los “bores” no son un fenómeno muy común. Por ello, los surfistas esperan con ansiedad y gran expectación, el choque de dos grandes fuerzas naturales —un mar y un río— para disfrutar una vez al año de unos minutos de surf en medio de la espesa jungla amazónica. Generalmente, los “bores” se producen durante los ciclos de luna nueva o llena en las épocas lluviosas. En estos periodos, las mareas adquieren una fuerza especial capaz de hacer retroceder durante varios kilómetros de distancia a la corriente de un río.

Amazonas: el río infinito
La “Pororoca” o el “Gran estruendo destructor” es el más popular de los “bores” que se conocen en todo el mundo. El lugar donde se origina justifica su gran importancia, exotismo y espectacularidad. En el Amazonas, la red fluvial más extensa del planeta, la fuerza de la naturaleza hace que se produzcan fenómenos espectaculares. Las mareas entran por su desembocadura llegando a alcanzar 1.000 kilómetros de recorrido río arriba. Por su parte, la corriente de las turbulentas aguas del río penetra hasta 200 kilómetros mar adentro.

De esta forma, entre la espesura de una jungla repleta de vida y sobre las belicosas aguas del río más grande de la Tierra, nace el Pororoca. La magia de la naturaleza ha escogido este lugar para dar forma a una ola de más de tres metros de altura. Cada primavera los surfistas se preparan con sus tablas en la orilla del Amazonas a la espera de volar a lomos de la gran ola.
           

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