Cartas desde mali

Cartas desde mali

¡No entiendo nada! Nos miran como si fuéramos bichos raros y no ceden en el afán de sacarnos fotografías con estúpidos espejos automáticos (algo extraños), de noche, estos artilugios incluso tienen una lucecita para destacarnos en la oscuridad.

Vienen desde muy lejos con ese gran pájaro automático que se dedica a transportar personas por el aire. Llegan aquí con sus rostros pálidos y quedan estupefactos de ver lo que ven. Le hacen fotos incluso a las casas y a la comida. De hecho, creo que no hay casi nada que dejen sin fotografiar.

Se mezclan entre nosotros pero duermen en casas más cómodas que la mía, creo que les llaman “auberges”. Mi hermano mayor me contó que un día un “Tubabu” le dio cuatro monedas por haberle cogido de la mano. Visten ropa nueva cada día y tienen unos peinados muy raros y muy distintos entre ellos. Usan buenos zapatos, relojes y telas de gran calidad… pero insisten en llevar nuestras indumentarias y lucir nuestras joyas.

Mi madre me dice que va bien, porqué éstos hombres tienen mucho dinero y vienen de un mundo muy lejano dónde las personas tienen todo lo que quieren. Veo a mis amigos y me río, miran a los “Tubabus” con cara de pena y ojos llorones con el fin de conseguir algún “cadeau”. Me resulta muy sorprendente; ellos nos dan cosas a cambio de una sonrisa o una foto, a veces, como a mi hermano, incluso nos dan algo de dinero a cambio de nada.

También compran nuestros productos a precios más elevados y en mayor cantidad. Mi mamá me dice que son tontos y que intente sacarles lo máximo posible a cambio de las pulseras que vendo y que están hechas por mi hermana mayor. Pero no entiendo porqué les gusta venir a fotografiarnos y mirarnos aturdidos viniendo de ese planeta que mis hermanos me cuentan...

…Me han contado que en su mundo tienen unas plazas enormes que sacan chorros de agua, ininterrumpidamente, durante todo el día. También, disponen de unas máquinas con ruedas gigantes que funcionan con un líquido mágico y les sirven para ir de un lado a otro sin necesidad de ir andando, en burro o en camello. Mi primo Moulaye, que vive en la capital, me cuenta que algunos vienen con éstas máquinas hasta nuestras tierras y las abandonan aquí. Dice que él ve muchos de estos en la ciudad, y alguna vez lo ha montado, aunque yo no lo crea del todo. Y si disponen de estás máquinas; ¿Por qué quieren montar en nuestros camellos? Le dan mucho dinero a papá para hacerlo, sin tener ni idea de cómo.

Siempre necesitan ayuda para todo y usan instrumentos para comer. Es gracioso como miran a mi madre desguazando las gallinas o cabritas; parece que nunca hayan visto nada parecido, no sé que deben almorzar en su planeta…Un hombre mayor, con el pelo de color gris, me preguntó hace unos meses cómo lo hacía para correr descalzo por el suelo de mi pueblo. No entendí el porqué de tal absurda pregunta y aun sigo, testarudo, intentando comprender el motivo de tal estúpida cuestión. ¿Qué problema hay en ir descalzo? ¡Aquí la mayoría de los menores vamos así!Muy de vez en cuando, llegan “Tubabus” a nuestra villa con una “pynasse” cargados de accesorios y otras cosas. Llevan maletas muy grandes. A veces nos regalan camisetas y caramelos y algunos se ponen muy contentos, otros (los que no hemos tenido la suerte de recibir algún “cadeau”) nos llenamos de celos y rabia.

Tienen la piel muy blanca y la nariz un poco roja y producen un olor extraño, cómo de pollo frito. Algunos se ponen unas cremas de color en la cara que no sé para que sirven. Mis amigos dicen que lo hacen para disfrazarse pero mi mamá me dice que lo usan para estar más guapos. A mí, personalmente, me provoca risa a carcajadas, ¡que bueno!

Se sorprenden al ver como vivimos y a veces intentan imitarnos comiendo con las manos y cada dos minutos necesitan limpiárselas con servilletas de papel, cada persona puede llegar a gastar hasta tres de ellas por comida. En su mundo comen con utensilios y por eso les asusta tanto ensuciarse las manos.Un día, un grupo de cuatro “Tubabus” se quedó a dormir en nuestro pueblo. Llevaban grandes bolsas cargadas de cosas y mucha ropa. Además, iban cargados de botellas de agua y de comida, cómo si tuvieran miedo de que se secara el río y se quedaran sin poder beber nunca más. El patrón del pueblo se dirigió a ellos en francés. Mi mamá me hace estudiar esta lengua porqué dice que me ayudará en el futuro, aún no sé como me ayudará ni si lo hará, pero me gusta ir a la escuela y estudio mucho. Uno de ellos llevaba unos cristales transparentes en los ojos, otra cosa que me descolocó.

Algunos de los mayores del pueblo tienen unas gafas de cristal oscuro para esconder sus ojos entre la gente. ¿Pero éstos transparentes? No sé para que servirán pero tampoco parecen muy cómodos. Volviendo a la conversación entre el jefe i el “Tubabu”, primero se saludaron con un apretón de manos y un abrazo y seguido el hombre de piel pálida soltó una pregunta que dejó de piedra a todos los que estábamos cerca; ¿Sabéis de algún sitio por la zona dónde poder dormir? Nunca olvidaré la reacción del padre de mi amigo Mahmut, el patrón; se quedó unos segundos en silencio, cómo intentando comprender el porqué de tal majadera pregunta. Él, aún pasmado, volteó la cabeza y señaló con el dedo la gran inmensidad de tierra fértil que rodea nuestro pueblo y a la vez le respondió, muy amablemente; podéis acomodar vuestras casas para dormir en cualquier parte del campo.

Aún recuerdo como esos cuatro hombres se miraron entre ellos como obviando la estupidez de su demanda y ya con la voz entrecortada le dieron las gracias y se fueron con todas sus cosas hacía una parte que queda justo detrás de mi casa para instalarse. Tenían unas bolsas que cuando las soltaban en el suelo se convertían en pequeñas casas de plástico, las clavaron en el suelo para que no volaran con el viento.Una vez dejaron su campamento listo, colocaron una bandera de colores intensos en lo más alto de uno de esos hogares de tela plastificada y se volvieron a dirigir al jefe. Le pidieron algunas cosas para comer y eso que llevaban cajas llenas de comestibles. El patrón negoció con ellos el precio de un cordero entero para los cuatro y algo de “cuscús” que prepararía su mujer.

Dejaron más de la mitad del cordero sin comer, ¡con el manjar que supone para nosotros! Ya nos vino bien, nos pusimos a devorar el resto de carne sobrante cuando ellos terminaron. Más tarde, pidieron permiso para encender un fuego cerca de su campamento para tener más luz y calor. El padre de Mahmut mandó a su hijo a ayudarles a encender el fuego, y éste les preparó un té a la menta.

Quedaron seducidos viendo como preparaba la infusión y aseguraron no haber degustado nunca nada tan rico. Para nosotros, el té es imprescindible, nos ayuda a retomar fuerzas, a combatir la sed y además, durante su elaboración, nos supone un momento de reunión entre nosotros. Todo aquello que les contaba el patrón les dejó con la boca abierta y lo escuchaban cómo nosotros atendemos al profesor del colegio. ¡Alucinaban!Recuerdo que estábamos todos los pequeños cerca de ellos, observándoles hasta el último detalle e intentando comprender algunas de sus palabras.

Nos dieron muchos caramelos y sinceramente parecían muy buenos hombres. Los niños de su mundo deben estar encantados, estarán todo el día comiendo caramelos y seguro que tienen de todo. Mi primo dice que los críos de su planeta tienen todos los juguetes que me pueda imaginar y usan pequeñas maquinitas con juegos en su interior. Moulaye me lo intentó dibujar para que me hiciera una idea de lo que me contaba pero aún sigo sin entender como puede haber juegos en un aparato tan pequeño. Si una simple pelota ya es más grande que eso. En fin… "Es difícil decir qué he aprendido. Tan sólo intento seguir creciendo"

La torre de babel ha caído

La torre de babel ha caído y ahora más de un pijo del primer mundo se echa las manos a la cabeza y hace cuatro actos al año de bondad para sentirse menos culpable de que ha participado en el juego codicioso de manera voluntaria y consciente .... bufffff que asco de fashion victims metropolitan!!!

Conque así nos ven ellos

Simplemente lindo, Albert, y tierno, y real, y cierto, y evocador... y doloroso.
"...cómo si tuvieran miedo de que se secara el río y se quedaran sin poder beber nunca más".

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