5 consejos que no salen en las guías para viajar andando

5 consejos que no salen en las guías para viajar andando

Después de tomar la decisión de emprender un largo recorrido o peregrinar a pie por primera vez surgen las dudas. Cada camino es distinto y los retos a superar muy dispares. Aun así, hay una gran variedad de guías y publicaciones que aconsejan como preparar y efectuar cada GR (Grande Recorrido) en concreto y cada una de las variantes del Camino de Santiago y otros recorridos de peregrinación, ofreciendo información al detalle.

Optimizar la mochila haciendo que pese siempre menos del 10% de tu peso, evitar estrenar calzado y que éste cubra el tobillo, contar con etapas más cortas en los primeros días, y muchos otros, son los consejos básicos que aparecen en las publicaciones comentadas. No obstante, hay algunas recomendaciones que aprendí después de más de 2.000 km andados y  que no suelen aparecer en las guías.

1: Nunca compares. No estás en una carrera. Debes ceñirte al ritmo con el que te sientas cómodo. Tendrás la tentación de comparar los kilómetros que has realizado con los que han conseguido caminar tus compañeros de viaje, pero recuerda que sólo tú puedes valorar cuál es la distancia correcta, variándola día a día para ajustarla a las condiciones que surjan en cada etapa.

Camino de Santiago

2: Asegúrate de tener agua siempre: El agua es esencial para realizar grandes tiradas andando. El viajero a pie siempre debe estar hidratado. Si se quiere acabar la etapa sin sufrir, quedarse sin agua no es una opción. Y para ello se debe racionar muy bien el agua que se está cargando, informándose de las fuentes que se va a encontrar durante el día. Pero, incluso si prevemos que vamos a disponer de agua en pocos kilómetros, es recomendable no beber toda el agua hasta haber llegado al punto clave. Recuerda que las fuentes pueden secarse en verano y que los bares pueden estar cerrados por mil motivos distintos.

3: No te quedes sin fuerzas: Si estas utilizando tu capacidad física al máximo, generando un elevado esfuerzo, y, de repente, te das cuenta de que estabas en el camino equivocado o que por razones meteorológicas u orográficas tienes que cambiar de ruta deshaciendo tus pasos, estarás agotado y el resto de la etapa será una auténtica penitencia.

4: Pregunta a las personas locales. Al fin y al cabo, ellos son quienes poseen toda la sabiduría del lugar. Entablando una breve conversación con las personas que viven en los lugares que visites, podrás descubrir los mejores establecimientos para probar el producto de la zona, espacios de interés  que escapan de lo turístico, rutas alternativas que pueden hacer tu viaje más confortable y, sobretodo, conocer las historias de la tierra que estás pisando.

5: Averigua los días festivos de la zona. Efectuando una ruta larga a pie, es muy frecuente perder de vista los días e incluso no saber en qué día de la semana estás viviendo. Y no hay ningún problema en ello, si no olvidas los días festivos en los que todos los establecimientos cierran y en los que no podrás comprar comida ni ningún elemento que sea de tu necesidad. Por este motivo, es importante tener en mente el día no laborable de la zona y, también, las fiestas del municipio dónde pasaras la noche.

A pesar de estas recomendaciones, cada viajero tiene su método y su forma de afrontar el día a día en una peregrinación o en una ruta a pie. No existen verdades absolutas respecto a la mejor manera de "hacer camino". Ni tampoco atajos. Sólo hay retos y satisfacciones.