Santo Domingo

El destino actúa de formas raras...

Mientras caminaba por la zona colonial me encontré a un mendigo que se ofreció a limpiarme los zapatos. Al aceptar me vio la cara triste y me preguntó que si no era mala educación el preguntarme por mi expresión. Le respondí que no...

Mentira y verdad

Quizás alguna vez te ha tocado vivir de cerca una mentira. O incluso puede que hayas sido tú quien la creó. En uno u otro lado, la mentira es una mala compañera de viaje. Nunca estará quieta y, tarde o temprano, buscará la luz. Existe, no obstante, un remedio sencillo que te puede ayudar...

Cuento latino (de amor) americano

Hoy en Santo Domingo recuerdo un relato que aprendí en México. Es la historia de un "final" que se convirtió en un "principio". Y así, cuando todo parecía acabar, hablan de un pequeño detalle que marcó un comienzo justo en el momento en que menos lo esperaban... Es un breve cuento latino (de amor) americano.
Descubriendo R. Dominicana - Capítulo 03

Miradas

República Dominicana

El octavo barrio chino

Se encuentra en Santo Domingo. Sus arcos engalanan la avenida comercial más importante de la capital dominicana y le dan a la ciudad un aire cosmopolita digno de los paisajes urbanos más conocidos de la legendaria cultura oriental.

Viajando por la Dominicana

Su casa: un museo

Miches tiene en Genaro Reyes (Cayuco) su mayor representante artístico. Aquí, en la pequeña ciudad costera dominicana, está su refugio: una casa de 400 metros cuadrados a orillas del río Yeguada que el artista ha convertido en un museo, abierto a todas horas,  disponible para soñar.  En la casa no sólo se exhiben sus obras y su colección de antigüedades. Es un laberinto de formas, recuerdos y figuras que lo hacen un lugar muy peculiar donde todo sirve, donde todo tiene significado y donde todo merece ser observado, incluso los lagartos. ¿Se animan a entrar?
La Dominicana

‘Mi’ república

Escribo desde Santo Domingo mientras el huracán Dean despliega sus devastadoras “garras” por el Mar Caribe. Lluvia, viento y olas de más de cinco metros... La Dominicana, como siempre, resiste. Y yo, cada vez, más convencido de cuál es “mi” república.

República Domincana

En la maleta

Son (somos) muchos los que sentimos una enorme vagancia cuando, las horas previas a un viaje, nos toca preparar la maleta. Elegir, empaquetar, doblar, acomodar y, finalmente, empacar todo en un especio reducido y sin superar el peso establecido. No obstante, son (somos) muchos los que sufrimos todavía más el momento del regreso cuando hay que rehacer la maleta. Y el problema no se limita únicamente a que los bultos no entren en el mismo espacio en el que vinieron. El problema es más sencillo: El viaje ha terminado. Ha llegado el momento de volver.
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