azafata

Homenaje a la azafata

Porque nos acomodan en nuestra angosta butaca. Porque revisan que llevemos bien atado el cinturón. Porque siempre nos sonríen. Porque todos, alguna vez, nos enamoramos de una de ellas. Porque entonan con una atractiva cadencia esa mítica frase: “¿Pasta o pollo?”. Porque nos instruyen y preparan (con recia paciencia) para sobrevivir a una tragedia aérea. Porque alguna vez han sido musas. Porque resisten de un modo ejemplar los invites de ociosos viajeros. Porque representan, de alguna manera, otra manera de viajar… Por todo ello y por tantas otras cosas, las azafatas merecen este sencillo, pero sincero homenaje.   

Distribuir contenido