Escocia

Grecia / Escocia

Dos islas donde naufragar

Grecia, julio de 2010, un ferri me acerca a Folegandros meciéndose en un Mediterráneo tranquilo. La brisa salada no sólo se mete en mis pulmones, también me hace cosquillas en el corazón y en los ojos, anunciando un destino especial. Mientras los motores paran y la embarcación amarra, deseo ardientemente poner un pie en la isla, y eso que aún no sé que, entre otras cosas, veré la puesta de sol más increíble de mi vida. No lo sé, pero lo presiento. Estas cosas se notan. Escocia, julio de 2016, otro ferri arriba a Lewis, esta vez navegando en las aguas salvajes del Atlántico. La brisa es viento y el azul es gris, pero mi corazón y mis ojos vuelven a palpitar de emoción; creo que otra isla va a brindarme un momento mágico, de esos que no se olvidan. De nuevo, el presentimiento se convierte en realidad. 
Escocia

Que me lo cuente en gaélico una gaita

El origen de la gaita se halla en los sofocantes desiertos del antiguo Egipto, su máxima actuación se encuentra en los territorios del norte de Europa donde la cultura céltica aún persiste. Entre los fríos vientos oceánicos, las feroces olas atlánticas y las verdes y extensas praderas, el sonido especial de la gaita encuentra su espacio y su eco particular. Escocia la adpató como instrumento musical nacional y gozar de este título de prestigio la ha convertido en una de las principales protagonistas de la experiencia escocesa.