Bosnia

Bosnia y Herzegovina

Turismo vs guerra

Este reportaje, contrario a lo que muchas veces se habla de los daños que causa el turismo a un determinado destino, nos muestra esta industria de una manera positiva, tomando el ejemplo de Mostar, un pueblo recientmente azotado por la guerra, que gracias al turismo se levanta poco a poco de los escombros y vuelve a ver un futuro para sus habitantes. 

Italia, Croacia y Bosnia-Herzegovina: parajes de peregrinación

Peregrinar, en la acepción de viajar o andar por tierras distantes o diferentes parajes, es una palabra que encanta e intimida. En fin, ir a la romería por lugares santos o de devoción presupone cierto nivel de religiosidad o de espiritualidad; pero, ¿a qué llamamos religiosidad o espiritualidad?

Más allá de la experiencia excepcional de conocer de cerca la belleza de santuarios ubicados en distintos países – Italia, Croacia y Bosnia-Herzegovina –, queda la sensación de que éstos son términos complejos y, por tanto, de difícil comprensión. En sentido amplio, disposición para las “cosas” sagradas, espirituales o místicas. En sentido estrechos, no requieren explicación. 

Mostar

Turismo y escombros

Cada vez más, percibimos nítidamente la importancia de la unión entre el texto y la imagen o la imagen y el texto. Este es uno de los momentos en que las palabras parecen incapaces de describir los hechos. Carecen de las imágenes que las complementen. De cualquier forma, al tiempo en que reconocemos no interesarnos, por el momento, en el análisis de cualquier naturaleza sobre las razones que provocan las guerras entre los pueblos, nos detenemos a recomponer el sentimiento de tristeza infinita ante una ciudad que expone, como meretriz impúdica sus partes pudendas a cualquiera