Yo estuve allí

Desde el Norte - Capítulo 03

Yo estuve allí

A veces no somos conscientes de la importancia que tienen las cosas. Las palabras que dijimos o que pensamos y callamos, los lugares por los que andamos o por los que nunca hemos paseado, las personas a las que conocimos o aquellas que siempre serán desconocidas, los eventos a los que asistimos o los que pasan sin nosotros. A veces no valoramos, no apreciamos, pasamos por alto que quizás lo que decimos o lo que hacemos está condicionando la historia. Nuestra historia.

Cuando llegué a Copenhague sabía que iba a vivir momentos irrepetibles. Desde que aterricé en el aeropuerto de Kastrup me mentalicé de que todo, absolutamente todo, iba a suponer un antes y un después. Pero, ilusa de mí, creía que los instantes que viviría serían importantes exclusivamente para mí pero no para el mundo. Ahora sé que yo también estoy haciendo historia y que, algún día, podré decir eso de “yo estuve allí”.

Feliz cumpleaños Christiania
Hace un par de semanas pude asistir al cumpleaños más multitudinario que jamás hubiese imaginado. La ciudad sin ley, hippie y liberal de Christiania cumplía 38 años y yo estaba allí para celebrarlo. Junto con centenares y centenares de personas bailé al son de música que no había escuchado nunca, disfruté con el ambiente, con la gente y con el espectáculo y me empape de todo el ambiente bohemio que se respiraba allí dentro.

Muchos dicen que Christiania es un invento que salió mal y que ahora se está pagando demasiado caro. Consideran que lo que comenzó como un experimento social, promovido por un grupo de hippies en los años 70 que ansiaban libertad, se ha convertido en un  refugio para drogadictos, alcohólicos y yonkis. Sin embargo, a muchos se les olvida que, Christinia es también un espacio lleno de creatividad, de artistas, de cooperación. Esa área cumple ya 38 años. Entonces, ¿tan malo es, tanto daño genera si sigue existiendo? Yo no lo creo. De todas maneras, tanto para aquellos que compartan mi opinión como para aquellos que consideren que quizás yo también me he fumado un porro al escribir esto, el aniversario fue una fiesta y estar allí un privilegio.

Quizás en 2016
Se nos ha vuelto a escapar. Parece que a Madrid, por mucho que lo intente,  se le resisten los juegos olímpicos. No importa que elimine a Chicago y Tokio. Siempre habrá otra ciudad que pueda con ella y esta vez ha sido Río de Janeiro. Y la verdad, no puedo decir que no me alegre. Unos juegos olímpicos suponen un desembolso de capital impresionante pero eso conlleva también unos ingresos sin precedentes para la ciudad elegida. Y si nos basamos en ese criterio, Río de Janeiro es mi favorita.

Casualidades de la vida, la decisión sobre qué ciudad albergaría los próximos juegos olímpicos se decidía en mi ciudad, se sentenciaba en Copenhague. Yo fui partícipe de los eventos que llenaron la agenda de los daneses, turistas y Erasmus esos días. Y como no podía ser de otra manera, me reuní, junto con una treintena de españoles más, en la plaza del ayuntamiento esperando escuchar como el veredicto daba por vencedor a Madrid. Fui testigo de los nervios, de los cánticos. Vitoreé el nombre de Madrid y España un sinfín de veces. Y cuando la balanza se decantó por Río de Janeiro asumí la “derrota”.

Sin embargo, lo importante de todo esto, lo crucial en este asunto, no es quien gana o quien pierde, es que ganas tú por haber estado allí. Ahora siempre podré decir que yo estaba en Copenhague junto con centenares de personas cuando se anunció la sede para 2016 de los juegos olímpicos.

Aprender a valorar
Muchas veces creemos que somos insignificantes, que lo que nos pasé a nosotros no cambia el curso de las cosas, no altera el destino, no será recordado. Pero a veces, como me ha pasado a mí, te das cuenta de que, aunque una más entre la multitud, tu también estabas allí,  tu también viviste la alegría y la decepción, tu también bailaste y te hiciste un hueco entre tanta gente. No saldrás en las noticias, no serás protagonista, posiblemente sólo tus conocidos sepan que estuviste allí. ¿Pero eso qué más da? Lo verdaderamente imprescindible es que aquello fue especial para ti. Lo que realmente importante es que ese hecho formará parte de tu historia.

:D

me ha gustado bastante el articulo :)

espero poder disfrutar yo tambien de ese ambiente bohemico proto.

Que manera mas bonita de ver

Que manera mas bonita de ver las cosas! Me encanto, de verdad que hace que veamos las cosas desde otra perspectiva, Muchas felicidades al artista de este articulo.

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