Uruguay: el edén que no se olvida

Uruguay: el edén que no se olvida

"Un  país con nombre de río...". Así reza la canción de Jorge Drexler, y sigue diciendo: "un eden olvidado, un campo al costado del mar... el olor de la tierra mojada... la brisa del mar...". Uruguay un país al que yo nunca olvidaré y al que vale la pena ir y recorrer aunque tan solo sea la costa este, donde el sol entra y se pone llenando de esperanza los corazones.

 

Viaje al edén...
Disfrutando de temperatura fresca y agradable, aún con lluvia, el viento que sopla mirando desde el mar, recorriendo sus calles, sus museos, sus pueblos y ciudades donde siempre se escuchará hablar del  héroe uruguayo Gervasio Artigas. Y porqué hablar de Uruguay y no sólo de una de sus ciudades y pues porque su pequeñez y tan buena organización te permite conocer sino el país entero, por lo menos gran parte de él.

Hablo de Uruguay porque desde que uno llega, se siente en Montevideo, en Rocha, en Maldonado, se siente en Uruguay, se siente en casa y se queda sorprendido, impresionado y alucinado con el cerro de la ciudad, con cada esquina, con cada barrio, con cada tablado, se queda enamorado de los cortes de carnaval que te impactan con sus murgas que van haciendo memoria, política y humor, renaciendo así nuestro ser latinoamericano que busca un mundo diferente.

Las murgas: un homenaje a la memoria
Y  lo mejor de todo es llegar en febrero cuando el carnaval más largo del mundo te hace vibrar el alma, al ver a las murgas cantar de barrio en barrio, a la identidad y a la idiosincrasia uruguaya y latinoamericana, riéndose de una realidad que a veces duele.

Las murgas, las y los parodistas, las y los  humoristas, las revistas y las agrupaciones de negros y lubolos del carnaval hacen un homenaje al arte, a la diversidad cultural, al amor, a la esperanza y a la dignidad humana. Con el carnaval el arte cobra vida para llenar y hacer renacer el alma.

Así es Montevideo, te ofrece un gris que si piensan es triste se equivocan, porque ese gris te transmite esperanza, con su gente tan amable y sencilla, que te conquista el corazón y cuando uno llega tiene ganas de quedarse junto a la brisa del mar. Recorrer la 18 de julio, ir al mercado del puerto, donde la diversidad a flor de piel es un digno ejemplo para América toda. Recorrer la rambla y disfrutar de las diferentes playas es darle un manjar al alma.

Y si es febrero y ya empezó el carnaval, al día siguiente del primer día del mes más corto del año te encontrarás con la fiesta del Ienmanja, un rito pagano que cada año recibe a miles de fieles en la playa Ramírez, donde esa mezcla de magia y de fe confluyen en cada creyente y no creyente, buscando cada uno y cada una un mañana mejor. Cuando el sol se va poniendo, quienes asisten al rito del Ienmanja irradian fuerza de optimismo y fe para eso que todos queremos, un futuro mejor.


Cabo polonio y Punta del Diablo
Encontrarse en el departamento de Rocha y recorrer sus ciudades es darse la oportunidad de un mágico pero real encuentro con la naturaleza. Disfrutar de un paseo por La Paloma, encontrarse con cada una de sus playas (La Pedrera, La Aguada, etc.), sus islas, subir al Faro y desde allí disfrutar de la inmensidad del mar, todo ello es un espectáculo inigualable.

También está el imperdible viaje en esos rústicos 4 x 4 para llegar al fascinante y misterioso Cabo Polonio, donde desde el inicio del trayecto se disfruta de un paisaje maravilloso tan bien conservado, hasta llegar junto a los lobos marinos no sin antes recorrer el poblado y admirar sus construcciones pequeñas y místicas;  detenerse a comer bichos de mar y deleitarse con la pesca del día en uno de sus pequeños restaurantes frente al mar, para continuar y observar la fauna marina del lugar y luego disfrutar de una de sus playas o recorrer las dunas hasta que llega la hora de volver antes que caiga el sol, conversando con uno de los pobladores que nos transportan desde el cabo hasta la entrada principal.

Y así se llega a Punta del Diablo, sin antes pasar por la Fortaleza de Santa Teresa, edificada en la época de la colonia y detenerse en el vivero invernadero de la zona. Unos kilómetros después se  impone Punta del Diablo con su avenida de pescadores, donde las pequeñas embarcaciones sorprenden no por su tamaño sino por la pesca de tiburones que realizan quienes se trasladan en ellas.

Rocha y Maldonado: hay mucho más para fortalecer el alma

Un poco más alejados y ni tanto de las costas del mar, se puede visitar las ciudades de Rocha y Maldonado, esta última una de las ciudades más antiguas de Uruguay, que alberga una Catedral, una plaza, la peatonal y el cuartel donde estudio Artigas, héroe que se encuentra en la memoria de cada uruguayo y uruguaya. Recorrer los puntos históricos de esta ciudad es reencontrarse con la historia de un continente que sobrevivió gracias a la lucha de sus indígenas, criollos y mestizos.

Y así uno va recorriendo la tierra oriental, descubriendo la belleza de un pequeño país de poco más de 3 millones de habitantes, donde uno encuentra alma, corazón y vida para continuar el trayecto y decir hasta siempre Uruguay, hasta siempre cortes de carnaval, hasta siempre murgas, candombe, playas, naturaleza, hasta siempre pequeño y hermoso pedazo del mi querido continente americano. 

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