“Tutti a tavola”

Cartas de una Erasmus - Entrega 12

“Tutti a tavola”

No es exagerado decir que para los italianos la comida es todo un rito. No es ningún mito que veneren la pasta y la coman a todas horas. Cuando mi compañera de piso italiana grita desde la cocina “Pronto!” quiere decir que la comida está lista y todas aparecemos rápidamente dispuestas a saborear alguna deliciosa receta italiana...

Gastronomía exquisita

La característica imagen que aparece en todas la películas nacionales de “la mamma” llamando a toda la familia a comer al grito de “Tutti a tavola” (Todos a la mesa) no es ningún tópico ni licencia poética. Es la sabrosa realidad. Lo no tan sabroso es que no hay Erasmus español que no vuelva a casa habiendo engordando unos cuantos kilos a base de pizza, pasta y helados.

La “collazione”, es decir, el desayuno, se hace bien temprano, puesto que aquí hay clases que empiezan a las ocho de la mañana. La puramente italiana estará compuesta de “cappuccino” y “cornetto” (cruasán). 

Il Pranzo

La “pausa” es el descanso de un par de horas que se hace sobre la una. La comida del mediodía aquí se conoce como “il pranzo” y siempre está compuesta de un primer plato de pasta. Antes de vivir aquí jamás pensé que la pasta pudiese hacerse de tantas maneras. Si delante de un italiano, se te ocurre pasar por agua fría la pasta después de cocinarla, directamente te cortará el cuello. Es un sacrilegio casi tan grande como echarle nata a la carbonara. A hacer una buena carbonara con huevo y bacón es una de las cosas que he aprendido durante mi Erasmus.

 

Si, por ejemplo, un domingo, nos vamos a comer a una “trattoria”, un menú base estará compuesto para empezar por “antipasti” (entrantes) como los “suplí” (albóndigas fritas de arroz) o la “bruschetta” (pan tostado a la parrilla con varios ingredientes por encima).

 

Después, un primer plato de pasta, en algunos casos intercambiable por “risotto” (plato de arroz un poco caldoso), “gnocchi” (a base de patata) o “polenta” (una especie de potaje hecho con harina). El segundo plato suele ser carne o pescado según la zona de Italia en la que estemos.

 

El menú incluirá los peculiares “grissini” (palitos de pan); el agua “frizzante o  naturale” (con o sin gas); el vino; postres tan característicos como el “tiramisu”, los “profiteroles” o los sicilianos “cannoli” (canutillos rellenos de crema);  un café, por supuesto, “espresso” (para un italiano, el cuarto o quinto del día); y para digerir, un vasito de “grappa” (aguardiente italiano) o un “limoncello” (licor de limón).


Los “aperitivi”

La “merenda” será ligera o inexistente si queremos estar preparados para la “serata”. En Italia los “aperitivi” son toda una institución. Se suele hacer entre las siete y las nueve de la noche, y consiste en un bufé libre por el precio de una copa, que ronda los cinco euros. Prácticamente a continuación, vendrá la cena. Indiscutiblemente, será una pizza. Aquí en Perugia, ha calado entre nosotros de manera especial una pizzería llamada “La Mediterranea”. Si el hambre no da para una pizza entera, se puede compartir una “pizza al metro” o una pedir una “pizza al taglio”.


Aprendiendo a cocinar

Echando un vistazo atrás, reconozco que mi estancia en Italia está siendo fuertemente marcada por la gastronomía. El curso pasado dejaba cocinar a mi hermano, por lo que en septiembre, antes de venirme a Perugia, una amiga me escribió un recetario. Después, mi madre me lo amplió con gastronomía andaluza como salmorejo, gazpacho y patatas “aliñas”, además del familiar puchero.

Nuestra compañera de piso italiana y su primo, que ya es el primo de todas, me enseñaron que la salsa boloñesa se llama “ragú” y la salsa de tomate y nata, “fumè”. He aprendido a hacer “risotto” y “gnocchi”; y cocino una riquísima pasta con salsa de pimientos, aunque me sigue saliendo mejor el pollo con piña. De mi particular recetario, una de las primeras comidas que puse en práctica fueron las croquetas. Aún tengo que decidirme a llevar a cabo un tiramisu. Lo fundamental, además del delantal, es, como me dejó escrito mi amiga en el recetario, “el amor y el cariño que requieren la amistad y la cocina”.

Apetitosa entrega, y muy

Apetitosa entrega, y muy sabía combinación esa de cocina andaluza e italiana. Que rico!

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