La Torre de Babel

Cartas de una Erasmus - Entrega 04

La Torre de Babel

Los Erasmus tienen cierta tendencia a juntarse con estudiantes de su país, más aún si, como dicen, este año aquí en Perugia, hay más españoles que italianos. Mi coinquilina y yo, prevenidas de esta tendencia, desde el primer día hemos huido de los “guetos” españoles, y, a excepción de las superamigas, madrileñas ambas, de las leonesas (aquellas dos estudiantes de ingeniería de minas de León que conocimos en el albergue el primer día), y algún que otro rezagado españolito, hemos ido formando un heterogéneo grupo plurinacional.

De este modo, tenemos una inglesa, una polaca y un polaco, una alemana, y un montón de italianos, lo que supone que, a fin de no quedarnos atrapados en la Torre de Babel, el grupo se obliga a usar el italiano como lengua común, salpicada a veces, eso sí, por alguna palabra inglesa de referencia común. 

Teatro Intercultural
A este intento de internacionalizarnos hay que sumarle el teatro. Una de las superamigas, abandonando a la otra, y la que escribe, abandonando a su coinquilina, nos hemos juntado con una de las leonesas –que ha abandonado a su vez a la otra leonesa– para unirnos las tres con una gallega, un húngaro, una indonesa, un par de turcas… y asistir todos juntos al llamado “Laboratorio Teatral Intercultural Human Beings”.

La idea aquí es que, partiendo cada uno de nuestra cultura, lengua y experiencias, nos encontremos, expresemos y busquemos a través del teatro. Dos días a la semana, durante tres horas, nos movemos, hacemos ejercicio, gritamos, reímos, nos expresamos, conocemos otras culturas, alejamos el estrés (tampoco será porque la Erasmus sea muy estresante), nos relajamos, y sobre todo, jugamos: jugamos como si fuéramos niños…

Las cenas internacionales
Por otra parte, en este intento de acercarnos a las otras culturas, hemos establecido, cada lunes, la cena internacional. Este último lunes fue española, con menú compuesto de: tortilla de patatas (of course), croquetas, patatas ali-oli, patatas bravas, huevos rellenos, jamón y aceitunas, además de arroz con leche de postre y sangría de bebida.

La idea base es que el nativo elabore la comida y los demás traigan la bebida, se ambiente con música del país y nos juntemos todos para una agradable, como dicen los italianos, “serata” (tarde-noche). Los españoles lo tuvimos fácil pero el día de la cena inglesa, nuestra inglesa tuvo que elaborar ella solita la comida para toda la veintena de gente que nos juntamos. El ingrediente clave fue el limón, y de ahí, hizo manzana con limón, hamburguesas de calabacines y limón, de atún y limón… y otras comidas que no podría describir ahora y que, según ella, eran más o menos, típica comida inglesa…

También en casa estamos palpando de cerca la comida internacional, ya que mi coinquilina y yo vivimos con una italiana, que nos deja patentes que es cierto que los italianos comen pasta a todas horas, y con una turca que le echa a todo guisantes, y que nos sorprende, de vez en cuando, con ricos dulces turcos… Si es que comer es de los mayores placeres…

Storia e Critica del Cinema
Uno de nuestros puntos de encuentro es la asignatura “Storia e Critica del Cinema”, lección en la que hay más alumnos Erasmus por metro cuadrado, y en la que todas (y todos) estamos enamorados del profesor, un genovés cincuentón que nos emboba hablándonos de teatro y cine. Y para fomentar las relaciones internacionales de sus alumnos nos ha llevado a todos de excursión al Museo del Cine de Turín. Pero, mejor, dejemos este episodio para la próxima carta…