El Paso Azul, a la vanguardia de las procesiones

La Hermandad de Labradores siempre se ha caracterizado por su carácter innovador

El Paso Azul, a la vanguardia de las procesiones

La Hermandad de Labradores, responsables de la cofradía del Paso Azul, siempre ha sido la vanguardia de la Semana Santa en Lorca. Durante el año, está presente en multitud de festividades y actos, como por ejemplo la de Santa Cruz, también suele ser noticia por su estrecha colaboración con otras hermandades como la Cofradía California o cuando tienen lugar sus Juntas Generales Ordinarias. Uno de los momentos más importantes es la publicación de la Revista Oficial del Paso Azul, todo un tributo a su historia y pasión, con decenas de colaboradores que hacen posible sacarla adelante. Pese a todo, no hay nada comparable con la Semana Santa de Lorca, nada iguala a la representación de la resurrección de Jesucristo. Reyes, cargos eclesiásticos y soldados de todos los rincones, la puesta en escena es todo un espectáculo visual, las vestimentas, el desfile, la coreografía junto con el compromiso y pasión de los que lo hacen posible.

 

 

Todo empieza el Viernes de Dolores, día 12 de abril, a las 00.00h, el día más azul del año. Frente a la iglesia de San Francisco, la sede canónica de la cofradía, miles de seguidores se congregan allí para ofrecer la serenata a la Virgen de los Dolores, que hace acto de aparición tras la puerta, para júbilo de sus seguidores. En ese mismo día y lugar, esta vez a las 12.00h, se celebra la solemne misa en honor a la Virgen de los Dolores. Acompañan el acto los cánticos a la Virgen de José Alcázar García de las Bayonas, con letra de josé Pallarés, y la canción de Ginés Abellán, “Mater Dolorosa”. El acto es presidido por la Virgen de los Dolores, asisten el Alcalde de Lorca y miembros municipales. A las 19.45h, tiene lugar la procesión de la Virgen de los Dolores, que está presidida por la Hermandad de Labradores. La Procesión empieza en la iglesia de San Francisco, y recorre varias calles hasta llegar finalmente a la Avenida de Juan Carlos I. Hay un despliegue total de todas las piezas declaradas bienes de interés cultural. El acto finaliza con la virgen en su trono de andas, obra que Juan Borrero realizó en 2007, de nuevo en la iglesia de San Francisco.

 

El sábado 13 de abril hay un solo acto que involucre al Paso Azul, tiene lugar a las 20.30h, de nuevo en su sede canónica y dedicada a la Virgen de los Dolores. Aroma de incienso y velas arden como ofrendas a la madre de los azules. José Antonio Gómez Navarro, maestro de capilla de la Catedral de Córdoba en 1903, es el autor de La Salve, este el único día del año en el que poder escucharla.  El 14 de abril, domingo de Ramos, se celebra el paso negro, aún así, el Paso Azul tiene presencia procesionando junto con el Grupo del Faraón. Una colorida agrupación en la cual destaca la barca solar Sagrada de Ramsés II. El último acto de presencia del Paso Azul en Semana Santa es el 15 de abril, en lunes santo. A las 20.30h, tiene lugar el vía crucis viviente, que consiste en recorrer las catorce estaciones del vía crucis de Lorca. Este recorrido del Paso Azul, empieza frente a la Iglesia de San Francisco y finaliza en la Ermita del monte Calvario.

 

 

El Paso Azul, además del espectáculo visual, también ofrece una importante lección de historia a través de su selección de personajes históricos. Se puede establecer una clara división entre faraones y emperadores. El primer grupo cuenta con figuras como Ptolomeo IV, Cleopatra VII, Sesac y Moisés. El segundo, el de los emperados, cuenta con Tiiberio César, Julio César, Nerón y la dinastía de los Flavios, compuesta por Vespasiano, sus hijos Tito y Domiciano, y su nuera, Flavia Domicia. Cada uno de ellos representa el dominio tanto Romano como Egipcio en diferentes momentos. Los carros, tirados por caballos, no les falta detalle alguno, con mantos bordados en seda y adornados con diferentes motivos religiosos o épicos. Acompañados todos ellos por un gran número de personas, normalmente guardias personales pero también algunos personajes clave menores. El carro alegórico del triunfo del cristianismo, es el encargado de cerrar el cortejo bíblico y dar inicio al pasional.  Destaca la presencia de siete niñas vestidas de morado en representación de los siete pecados capitales, es la historia de la salvación. Es el carro que luce el manto de la resurección, toda una proeza para la Hermandad de Labradores, durante nueve meses quince boraderas estuvieron trabajando en él durante jornadas maratonianas, se terminó un Viernes Santo, a escasas horas de usarlo en desfile. El manto trata sobre el momento exacto de la resurrección de Jesucristo, ante el asombro de los soldados que custodiaban su sepulcro.

La calidad que atesora el Paso Azul no es sorpresa para nadie familiarizado con él, tampoco lo es su carácter innovador. La cofradía fue pionera en bordar sus túnicas, provocando el inicio del Pueblo Hebreo como salida en procesión. También fue pionera del uso de grupos de caballos durante la procesión, al caracterizar a un grupo de jinetes como guardias romanos en 1856. En 1869 vuelven a crear una costumbre que se ha mantenido hasta la actualidad, la de añadir bordados a los nazarenos de la procesión. También fueron los primeros en añadir la primera amazona en las procesiones de Lorca, lo hicieron en la década de 1880, cuando incorporaron a su desfile la figura de Débora, profetisa de Israel.

  

A pocos años de llegar al S.XX, fueron los primeros en introducir los caballos sin montura dentro de la procesión, que acabó convirtiéndose en algo habitual en el Paso Azul, siendo conocidos como los etíopes. El cambio de siglo, no les hizo perder el hábito de seguir marcando nuevos hitos en cuanto a bordar, en 1905 fueron los primeros en bordar un manto de sedas para una Virgen. Tres años después, implementaron los tronos con ruedas, fue para el trono de la Virgen de los Dolores, mecanismo que se ha mantenido.

En 1945, D. Pedro Martínez Guijarro vió la película “La corona de hierro”, de esta obra sacó la idea de empezar a usar los grupos de caballos en carrera. Martínez tuvo que hablar con D. Juan Mouliaá, que en aquel entonces era Presidente de la Hermandad de Labradores. Se tuvieron que hacer pruebas, pero fueron un éxito. Gracias a implementar los caballos, llegarona los grandes carros, los enganches y la participación femenina. Fue algo que todos recibieron de buen gusto, incluso las otras hermandades.  

 

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