El Eurochocolate

Cartas de una Erasmus - Entrega 03

El Eurochocolate

Las superamigas, mi coinquilina y yo vamos a engordar descaradamente como vivamos otra semana como ésta. Como si no tuviésemos suficiente con los kilos de pasta, las pizzas, los helados, los “aperitivi” y demás delicias gastronómicas italianas, está semana se está celebrando en Perugia el Eurochocolate.

Vas caminando felizmente por la Piazza Italia y te “comes” una montaña de kit kat, el envoltorio rojo y blanco de las chocolatinas te dicen: “tómate un respiro”. Huyes… y ante ti, un bombón gigante que se ha tragado a una dependienta que te ofrece bombones… A lo lejos ves un puesto de fruta… sí, comida sana mejor, te dices, y empieza a derretirse por el plátano la founde de chocolate negro… y te derrites tú, qué rico… ¿Cómo resistirse?

Y crees que venden otras cosas, otros productos gastronómicos, porque de pronto en mitad de Corso Vannucci (la calle que atraviesa el centro de Perugia) ves un puesto de embutidos. Es entonces cuando descubres… ¡que son salchichones de chocolate! El chocolate adquiere las más inimaginables formas, desde los clásicos cigarrillos a las figuras navideñas.

Mamma mia! Intentas escabullirte de la aglutinación de gente: imposible, ya estás dentro, has subido hasta la cima de Perugia en unas escaleras mecánicas abarrotadas y ahora el centro de la ciudad desprende un irresistible aroma a cacao... Puedes tomarte un chocolate caliente o un helado, un crêpe con nutella o un biscocho, una tableta entera de chocolate con almendras, dulces, bombones…  

El hombre del hacha
Las superamigas, mi coinquilina y yo nos apretujamos entre la muchedumbre que corea “Signorina!!”… Un hombre va rompiendo a hachazos una escultura gigante de chocolate, la signorina en cuestión va atrapando cachos de chocolate, metiéndolos en una bolsa y repartiéndolos entre la gente. Tras más de media hora de apretujones nos hacemos cada una con una bolsa, chocolate negro y duro que nos iremos comiendo a bocados a lo largo de todo el día.  

Gubbio
Y chocolate en mano, de momento, huimos de Perugia por unas horas… Se celebra en Gubbio, un pueblo cercano, el Altrocioccolato, el festival alternativo… A la aventura nos vamos… y resulta ser un festival donde venden de todo menos chocolate… o esa es la idea, que no necesariamente la realidad.

El pueblo está en la montaña y subimos a la basílica de Sant’ Ubaldo en el Funivia “Colle Eletto”, un armatoste mecánico con forma de “jaula”, un teleférico con unas vistas que hacen merecer la pena la subida. Luego, de vuelta a la plaza principal del pueblo, los puestecillos se alternan con actuaciones al aire libre de las que disfrutamos –¡¡oh, nooo!!– comiéndonos otro crêpe…

Cansadas y felices –es lo que tiene el chocolate– volvemos a Perugia por la noche, y antes de ir a casa aún nos da tiempo a enviar un mensaje de amor. Los “Baci” (besos) son los bombones típicos de Perugia, fabricados en la Fábrica de Chocolate de la ciudad; el bombón está envuelto en un papel en el que aparecen escritas las citas de amor de los más populares escritores. Durante este Festival, los viajeros pueden escribir su cita, “Dilo con un bacio (beso)”, te animan los organizadores… y si tu frase de amor resulta elegida, aparecerá en los próximos “Baci” a la venta.

Hasta el 26 de octubre, el rico aroma nos seguirá despertando cada mañana… Ummmm… ¿cómo no rendirse ante la dulce tentación del chocolate?

La fábrica de chocolate

"Y una cosa estaba totalmente clara: la vida jamás había sido tan dulce". CHARLIE Y LA FÁBRICA DE CHOCOLATE.

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