Ciudad de la Luz

Alicante (España)

Ciudad de la Luz

Uno de los grandes encantos de la luz reside en que suele ser sinónimo de calor y vida. A orillas del Mediterráneo, cuando la sal hace de prisma y el agua ejerce su rol como una gran lupa, podemos hablar de la luz también desde la óptica, porque es la luz quién nos da la cromática de esta ciudad: su noche es amarilla, sus calles azules, su gente es roja; su mar es violeta y el día es blanco algodón. Alicante es calor, vida y color, mucho color.


Una pequeña gran ciudad
El tópico dice que siendo pequeña, tiene de todo. Y aunque este paseo por la capital de la Costa Blanca pasa por el ineludible precio del progreso, Alicante efectivamente está en obras, como tantos sitios en nuestro país.

Explanada de España, junto al Paseo MarítimoSiendo joven, llamamos a su casco antiguo y siendo histórica su tradición, la pequeña Alicante sigue en edad de crecimiento,  con su nuevo transporte metropolitano como gran reto de infraestructuras y el mantenimiento de edificios históricos. Visto desde un punto de vista constructivo –nunca mejor dicho- la ciudad alicantina está desarrollándose, de forma más o menos vertiginosa.Y en medio del progreso, los lugares carismáticos son aquellos que pese al paso de los años cuentan con una intemporalidad sorprendente. Es inevitable pensar en la Explanada de España, frente al paseo marítimo.

“Cara del Moro” del Castillo de Santa BárbaraSus sillas para nuestros abuelitos y sus palmeras centenarias dicen que el tiempo, para el que lo quiera, que mientras haya sol, habrá un buen trayecto y mejores compañías.Antes justo de caerte a la Plaza del Mar, mira por si acaso hacia arriba, que un moro de piedra te estará mirando. El Monte Benacantil, fortificado por el Castillo de Santa Bárbara nos da las pistas de que durante más de ocho siglos los árabes hicieron de las suyas. Y de los suyos, incluso a la ladera de todo un monte que tiene forma de rostro noble tumbado.
Es con el mar al este y sus pueblos, a veces sólo pedanías, la ciudad con más límites que he jamás hayas visto. A penas ocho kilómetros y te has plantado en los alrededores de este gran pueblo, que al menos por lo turístico merece el apelativo de ciudad. A veces demasiado pequeña por su tráfico, a veces demasiado grande por sus zonas peatonales, Alicante es esa pequeña gran ciudad que un día alquilará un barquito y seguirá creciendo en su Mediterráneo, si Tabarca lo permite.

Pongamos que hablo de Alicante
El gran cantante Sabina nos habla de aquello de:
Allá donde se cruzan los caminos,
donde el mar no se puede concebir,
donde regresa siempre el fugitivo,
pongamos que hablo de Madrid. 

¿Dónde el mar no se puede concebir? Mire usté que Alicante es al menos una vez al año la playa de Madrid, todo el mundo lo sabe. La conquista de las playas empieza por estos céntricos lugareños, que además de chotis, bailan Paquito el Chocolatero agarrando una copita de mistela y un buen trozo de coca amb tonyina (empanada de atún, cebolla y piñones). Preguntadles, preguntadles. De pequeño, recuerdo que solíamos contar los coches matriculados con “M”, ya que en el antiguo sistema de matriculación de vehículos ese distintivo aparecía como ineludible certificado de origen. Eso sí, cada “M” iba ligado un toque de claxon, como si estuviera uno conduciendo por las playas de Madrid y la M-30 fuera el puerto. Y eso es conducir en Madrid, quien lo probó lo sabe.
Playa de la Isla de TabarcaFuera bromas, Alicante no puede ser clasificada de esas grandes ciudades cosmopolitas pero en verdad si que me parece que tiene, como si fuera una maqueta, un cachito de alguna ciudad española que he visitado. No es Barcelona, pero se le parece como si fuera su prima pequeña, con su Rambla y su <Petit Port Vell>. El mestizaje empieza a ser la alegre tónica y otra nota de color a sus calles. Incluso a veces, cuando uno toma unas copas por el puerto un miércoles por la noche, se cree que está en el mismísimo Albert Hall de Liverpool gracias a la visita de los estudiantes de la beca Erasmus. Y los turistas, oh los turistas...Porque si el día en Alicante tiene luz, la noche es de las más coloridas que puedan imaginarse. Piensa en miles de personas en la noche de San Juan y las mágicas hogueras. Mucho más color. Pero claro, eso ya es otra historia…

Imágenes: Ayuntamiento de Alicante (http://www.alicante-ayto.es)

Ay que lloro!! qué orgullo

Ay que lloro!! qué orgullo poder decir: SOY ALICANTINA:)

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