Cidade de Goiás, una tierra de cultura y de luna

Cidade de Goiás, Brasil

Cidade de Goiás, una tierra de cultura y de luna

La Luna habla. Sí, verdad…de las muchas cosas que ve, que oye, siente. Habla de los amores que anima, de las guerras que apacigua, de los peregrinos que contempla. Bien, si no lo crees, entonces que te convenza “Cidade de Goiás”. Allí, por sus calles de piedra, entre las barrocas casas de arco iris, a la música de río, el “Rio Vermelho”, seguro que también la oirás hablar.

 

Sin embargo, este “silencio de estrellas”, de las noches calmas y claras a que están muy acostumbrados sus poco más de 26 mil habitantes, todo año en el mes de junio, por una semana, es sustituido por el ruido y movimiento de un sin número de gentes, culturas, lenguas, naciones. Es que, este trocito de creación se transforma en el escenario del Festival Internacional del Cine y Video Ambiental (FICA).

Así, a los que no les importa mucho hacer caso a la Luna, pero les encanta el contacto con una naturaleza viva y bella, rodeada de tertulia multicultural, esta es la fecha ideal para irse a “Cidade de Goiás”.

Y no será la única época en que la Luna luchará para hablar en este rincón de planeta, pues el sosiego de “Vila Boa” (antiguo nombre de la ciudad) también se interrumpe en los festivos de Semana Santa, por el fuego y los alaridos de tambores que acompañan la “Procissão do Fogaréu”.

Un evento cultural-religioso que quizás a los que no están contextualizados les parezca un tanto raro, pero no por ello no emocionante y fantástico. La representación simboliza la búsqueda y prisión de Cristo por los “Farricocos” (dichos mantenedores de la orden en la tradición), que son unos hombres que llevan capuz largo y antorcha. A medianoche del miércoles de ceniza las luces de la ciudad se apagan y el grupo sale andando de la plaza principal para hacer un recorrido por algunos puntos determinados, acompañados por fieles, tambores, fuego y curiosos.

El acto es bien libre, espontáneo, una caminada casi desordenada y poco litúrgica. Sólo hay una explicación breve del Obispo Diocesano, en el patio de la Iglesia de San Francisco. Y luego los caminantes llegan otra vez al lugar de salida cerrando la “procissão”. Fiesta concluida, visitantes de salida y de pronto “Cidade de Goiás” vuelve a su paz. Y la Luna, bien…allí estará. Y si quieres y la crees, tendrás nuevos relatos a contarte. Pero cuídate, pues, si la oyes, a lo mejor la implorarás, como yo, que nunca más deje de hablarte.

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