Rincones del Mundo

Chicaque: El Imperio de la niebla

Húmedo concierto de verdes y formas rocosas donde la neblina cae y el bosque espeso envuelve a los caminantes. El parque Chicaque es uno de los ultimos ricones de la sabana donde todavia quedan tesoros de flora y fauna en las puertas de Bogotá. 
Cidade de Goiás, Brasil

Cidade de Goiás, una tierra de cultura y de luna

La Luna habla. Sí, verdad…de las muchas cosas que ve, que oye, siente. Habla de los amores que anima, de las guerras que apacigua, de los peregrinos que contempla. Bien, si no lo crees, entonces que te convenza “Cidade de Goiás”. Allí, por sus calles de piedra, entre las barrocas casas de arco iris, a la música de río, el “Rio Vermelho”, seguro que también la oirás hablar.
Irlanda

Dublín, mil y una

Una gran ciudad, más de un millón de habitantes, un ritmo frenético. Al mismo tiempo, una extraña calma se respira en medio de sus calles, los edificios hablan de un pasado humilde, de una pequeña ciudad de país conquistado. Así se presenta Dublín, llena de contrastes y de vida. Una ciudad con mil caras que ofrecer al mundo.

Alicante (España)

Ciudad de la Luz

Uno de los grandes encantos de la luz reside en que suele ser sinónimo de calor y vida. A orillas del Mediterráneo, cuando la sal hace de prisma y el agua ejerce su rol como una gran lupa, podemos hablar de la luz también desde la óptica, porque es la luz quién nos da la cromática de esta ciudad: su noche es amarilla, sus calles azules, su gente es roja; su mar es violeta y el día es blanco algodón. Alicante es calor, vida y color, mucho color.
Isla Saona (República Dominicana)

El paraíso del Caribe

Sentado en la proa del catamarán, miro al horizonte. El día es espléndido, y mientras intento relajarme con el movimiento del barco, el son de la bachata y el merengue llega a mis oídos. De repente, a lo lejos, unas frondosas playas de arena blanca me dan la bienvenida. Es Isla Saona, el paraíso del Caribe.

Montpellier (Francia)

Escaleras perennes en la rue Sant Clement

Una pendiente, escaleras infinitamente perennes,
en una atmósfera hecha de pedazos de poesía,
en la rue Sant Clement en Montpellier.

Una atmósfera poética, en una calle romántica,
una luz cálida como los pensamientos que flotan,
en un aire aterciopelado, espumoso y suave.

Tiradentes (Brasil)

Un pueblo de sentidos

El color de las ventanas. Las calles de piedras. La artesanía a pie de calle. El silencio de la montaña. El sonido de las campanas de las iglesias y el brillo de sus ángeles barrocos. El aroma de la gastronomía y el sabor de su cocina. La naturaleza y la alegría de sus flores. Una mezcla de imágenes y sensaciones se quedan para siempre en la memoria del visitante que llega a Tiradentes, un encantador rincón de Minas Gerais, al sudeste de Brasil.

Tarma (Perú)

Encanto y misterio

Tarma es uno de esos lugares mágicos donde se pueden encontrar diferentes tipos de escenarios y es que la verdad, una cosa es cerrar los ojos, respirar profundo y sentir como a poco a poco nos invade un aroma floral y otra, muy diferente, es abrir los ojos al máximo en plena oscuridad, poner toda nuestra atención en cada paso que damos puesto que estamos en una profunda cueva y lo que nos invade es una verdadera sensación de miedo.

Sant’Eustachio Il Caffè

Recorrer las intrincadas calles romanas  es,  de por sí, un deleite. Pero para los gourmet de corazón oler  los aromas que emanan de la cafetería y el restoranes nos da el plus perfecto para convertir este paseo histórico/turístico en un paraíso culinario. Si ese es tu estilo de viaje debes guardar  este tip culinario…
El Puerto de Santa María, Cadiz

El Puerto, para los amigos

En El Puerto de Santa María, extendida como un manto a la margen derecha del río Guadalete, tienen su encuentro la tierra, el aire y el mar. Sus extremos se difuminan hacía la Bahía de Cádiz y la fértil campiña jerezana. Y su aire, cegado de blanca luz del mar gaditano transporta los aromas de siempre, la sal y los añejos de las antiguas soleras que crían los buenos vinos de esta zona. Heroicos pescadores, toneleros, viñadores, y otros personajes sin oficio pero con mucho arte. Es el pasado y el presente de una ciudad para los sentidos, una ciudad para saborear sin que el sol marque las horas.
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