Cartas de una Erasmus - Vuelta a casa
Cartas de una Erasmus - Vuelta a casa
Publicado el 14-Ene-2009 por Patricia GardeuComo el turrón…
…Vuelta a casa por Navidad. Y llegué a Madrid. Poco me esperaba en la capital, nada estaba dónde lo había dejado. Yo había pasado tres meses fuera, también esos tres meses habían transcurrido transformando a los que se habían quedado. Nadie aguarda, la vida sigue fluyendo, unas veces con más bravura que otras.
Así que adaptándome a las nuevas situaciones bajé a mi tierra, si es que hay una tierra que es más nuestra que otras; en Huelva, en Andalucía, al menos me encontré con un sol de escándalo, que no es poco, y con atardeceres brillantes que duraban hasta las siete de la tarde, después de durante tres meses ver a mi ciudad italiana anochecer a las cuatro y media. Cuánto de menos había echado este sol.
Al regresar a España, mis amigos aguardan expectantes el relato de mis mil y una aventuras italianas. Me preguntan por los italianos, por mis viajes, por mi día a día, por mis clases, por las fiestas, por la comida, por Italia… Todo eso ha existido. Intento explicarlo. Les relato mis venturas y desventuras, les hablo de mi coinquilina, de mis súperamigas, de mis italianos, de nuestras cenas, de nuestros juegos, de nuestros sueños… Pero a medida que voy contándoles me voy dando cuenta de que hablamos de diferentes cosas.
De pronto, alguien me dice: no te reconozco. Me quedo en silencio y aparto la mirada, y dudo de mí: ¿he cambiado yo o han cambiado ellos? Y pienso: si tú no me reconoces, no puedo yo reconocerme a mí misma. Pero luego, cuando me quedo sola, me quedo dándole vueltas a estos tres meses de Erasmus, de viajes, de ilusiones. Ha cambiado mi entorno inmediato, mi presente se ha ampliado y he evolucionado, pero sigo siendo yo, sólo tienes que mirarme bien. No me parezco a nadie más que a misma, en España, en Italia o en cualquier lugar.
Dulce Navidad…
En Navidad aprovecho para estar con la familia y los amigos, para cantar, para reírme de la vida. De vez en cuando, me siento ante los apuntes en italiano y me concentro en no perder de vista el idioma italiano para presentarme en enero a los exámenes, no hay que olvidar que he estoy en Italia estudiando. Por las redes sociales internaúticas (tipo Messenger o Facebook) me comunico con los amigos hechos en Italia, que ahora, igual que yo, han vuelto a casa y se reparten por la amplia geografía mundial. La más lejana es una de nuestras inglesas que se mueve estos días entre Australia y Japón.
Y así transcurren mis Navidades, como un extraño y agridulce paréntesis en la vida Erasmus… este moverse entre lo que hay y lo que hubo, lo que dejamos atrás y lo que aún queda adelante. Me agarro al sol andaluz antes de volver a hacer la maleta y retomar el camino a Perugia, sólo que hoy ha desaparecido el sol y llueve sin cesar, y yo mientras escribo, arropada por mis perros y mi gato, me pregunto si ésta es también una de mis Cartas Erasmus o escribir es sólo una excusa para no sentir tanto frío mientras no deje de llover y en el cielo no iluminen los rayos del sol.








