El octavo barrio chino

República Dominicana

El octavo barrio chino

Se encuentra en Santo Domingo. Sus arcos engalanan la avenida comercial más importante de la capital dominicana y le dan a la ciudad un aire cosmopolita digno de los paisajes urbanos más conocidos de la legendaria cultura oriental.

Barrio chino en el Caribe
A nueve meses de su inauguración, el Barrio Chino de Santo Domingo seduce poco a poco a los turistas de la Zona Colonial y a los transeúntes habituales del área comercial más grande de la capital dominicana. Oficialmente es el octavo barrio chino del mundo y en su construcción, que comenzó en el 2005, se gastaron unos 267 millones de pesos. Según la historia dominicana, el flujo migratorio de los chinos al país comenzó a finales del siglo XIX  y  principios del XX y se concentró en las inmediaciones de la zona conocida como Villa Francisca, donde también se alojaron gran parte de los inmigrantes libaneses y españoles que llegaron al país a mediados del siglo pasado. La mayoría se mudó a barrios menos populosos para vivir pero dejaron aquí sus tiendas, hoteles, supermercados y restaurantes. "Picapollo"
Con el tiempo, la colonia china se adoquinó en el lugar y comenzaron a duplicarse las tiendas colmadas de objetos orientales con letreros en mandarín y dragones en sus fachadas, las joyerías, los estudios fotográficos y los restaurantes que ofrecían el mejor “picapollo” (pollo frito acompañado de plátanos o papas fritas) del país y el mejor chofán. Las anécdotas se multiplican al calor de una tarde caribeña, pero de todo lo que se vendía allí, la comida y los relojes se llevan los mejores recuerdos. A finales de los años 90, los estudiantes aprovechábamos lo barato de los combos chinos para disfrutar de enormes comilonas y en diciembre las joyerías se llenaban de chiquillos que compraban, por ser baratos también, sus primeros relojes. Los chinos ofrecían las mejores ofertas fotográficas de la zona; incluso fueron los primeros en regalar un rollo (película) y un álbum por cada revelado y copiado.   Un poco de ChinaLa idea de oficializar el barrio chino en la ciudad data de unos 10 años. La Fundación Flor para Todos se encargó de promoverlo y de buscar ayuda local e internacional. Los primeros en aportarla fueron los mismos chinos y descendientes de chinos. El lugar elegido sería el cuadrado que forman las avenidas México y Mella y las calles Jacinto de la Concha y José Martí por concentrar la mayor cantidad de negocios. Lo atravesaría de este a oeste la calle Benito González y de norte a sur la avenida Duarte, la vía comercial más larga y popular de la ciudad que debió ser remozada y acondicionada para hacer más atractivo el lugar. El primer picazo de la obra lo dio el presidente de la República, Leonel Fernández, en el año 2005. Lo inauguraron en abril de 2008. Es pequeño todavía y además de los arcos, con sus leones que vigilan la entrada, los puntos más visitados son la plaza de Confucio y la plaza del Zodíaco. Las esculturas en tamaño natural fueron hechas en China, de mármol de Carrara y de bronce con acero. Para los dominicanos, estos detalles sólo coronan una bonita relación centenaria porque hace tiempo que sabemos que tenemos un pedacito de China en la ciudad. De todo un poco
Un mercado de vegetales los domingos y la celebración de las fiestas nacionales chinas son por ahora las principales actividades programadas en el barrio. En agenda está la construcción de un instituto a Confucio en el que se enseñará mandarín, un museo de arte oriental, una clínica y un teatro.
Mientras, nos conformamos con pasear entre los bambúes, los crotos y las plantas de las isletas, jugar a encontrar leones y pavorreales, tomar de la mano una estatua, ubicar el arco gigante en el fondo y esperar, con una gran sonrisa, el sonido de la cámara al dispararse.

MMM pollo con plátano que

MMM pollo con plátano que bueno!! qué colorido en las fachadas !que alegría se nota que es el caribe !!!!!!!