El paraíso del Caribe
El paraíso del Caribe
Publicado el 17-Mar-2007 por Carlos SanandrésSentado en la proa del catamarán, miro al horizonte. El día es espléndido, y mientras intento relajarme con el movimiento del barco, el son de la bachata y el merengue llega a mis oídos. De repente, a lo lejos, unas frondosas playas de arena blanca me dan la bienvenida. Es Isla Saona, el paraíso del Caribe.
La isla soñada
Tras una hora de viaje llegamos a la costa de esta pequeña gran isla situada al nordeste de la República Dominicana. Su extensión (110 km2) no le impide ser la isla adyacente más grande de todo el país. Del azul turquesa de sus aguas, al verde vivo de las hojas de los cocoteros; del sabor salado de sus aguas, al dulce jugo de la papaya, todo tiene cabida en este festival para los sentidos al alcance de unos pocos.
A Isla Saona sólo acceden aquellas personas que antes lo han solicitado. Las visitas se hacen de forma concertada y todos los visitantes deben abandonar la isla antes de las 5 de la tarde. Tan sólo dos puertos dominicanos ofrecen esta posibilidad: el de la Romana, desde el cual se tarda 1 hora, y el de Bayahibe a cuarenta minutos de la isla Saona es un paraíso casi virgen. Tan sólo dos poblaciones viven allí de forma permanente: Mano Juan y Catuano. Por el contrario miles de especies habitan sus tierras. Por ejemplo, encontramos 112 aves diferentes de las cuales 8 son endémicas. Por eso, se considera a Isla Saona una de las reservas ecológicas más importantes de República Dominicana. Un lugar idílico para aquellos que amen la naturaleza, la calma y el Caribe.
Belleza e historia
Cuenta la tradición que entre sus preciosas grutas se escondieron famosos caciques tahínos huyendo de los conquistadores españoles y que su nombre se actual nombre proviene de un colonizador, Miguel Cunneo, quien nació en la ciudad italiana de Savona. En fin, un rico pasado lleno de leyendas que recubren aún más la belleza de esta isla.
Al abandonar isla Saona, parte de tu corazón se queda con ella. Sus arenas casi virginales te atrapan y provocan en el viajero una sensación de arraigo que desgraciadamente sólo podemos poner en práctica al cerrar los ojos. Y es que isla Saona es sin más una paraíso de ensueño; un espejismo fugaz que pasa volátil por la vida.









Qué recuerdos
Gracias Carlos por hacernos revivir momentos tan especiales, Isla saona es sólo uno de los muchos rincones que descubrimos en república dominicana. Siempre en nuestra mente, siempre en nuestros recuerdos.
qué recuerdos!
¡Ay, Carlos, qué bonitos recuerdos me trae tu bonito texto!
Como dices, cierro los ojos para transportarme a aquellos momentos y recuerdo el catamarán, la música de fondo, el roncito, la llegada a la isla, los baños en la playa, el arroz, la piña, el aceite de coco, la caminata, los pajarracos, el poderoso sol, la vuelta en lancha rápida y mucho más.
¡Qué recuerdos...!
Yo también cierro los ojos en algunos momentos del día y me imagino tumbada con vosotros en Isla Saona... Viajar es descubrir paisajes y personas, es un ir y venir, un compartir y aprender. Allí os descubrí a vosotros y desde entonces nada ha sido igual.
Gracias Carlos por tu texto, por transportarnos a Isla Saona, por transmitir a todos el encanto de esta zona caribeña.