Moab, ciudad extrema

Utah, Estados Unidos

Moab, ciudad extrema

La meca del ciclismo de montaña, el jeeping y el motocross parece una ciudad recién “fabricada”. Melancólicamente tranquila, el tiempo aquí parece que no juega ningún papel. Y mientras el centro es un oasis de paz, los alrededores reciben a los visitantes que llegan para disfrutar sus paisajes y practicar deportes al aire libre.

Grabados.Mayo 2002
Es primavera en Moab. La ciudad ya empieza a recibir a los miles de visitantes que se acercan cada año en busca del lugar perfecto para practicar los deportes que han hecho famoso el lugar. Pero sólo los visitantes, las montañas y las flores multicolores parecen notar lo hermoso de la estación.

Los demás, las cinco mil personas que habitan la pequeña ciudad del sureste del estado de Utah, siguen inmersos en una rutina pasmosa que llega a tornarse pasmosa al caer la tarde. A ellos, sin embargo, no parece inquietarles. Les gusta esa quietud que enferma a las almas revoltosas.

Esa tarde de mediados de mayo, luego de la primera jornada del Marlboro Adventure Team 2002, un paseo obligatorio para llenar los vehículos con combustible nos hizo reparar en la calma de la pequeña ciudad.

Las tiendas de Main Street, que ofrecen a los turistas regalos y artículos deportivos, no tenían ese día muchos clientes y sólo en los establecimientos de comida y en los hoteles de la calle principal se percibía movimiento.

Vista de la ciudad.Por lo demás, nada de ruidos. Todo permanece en una absoluta calma. “La ciudad perfecta”, pensará algún bohemio.  Demasiado perfecta y tranquila para los que estamos acostumbrados al bullicio de nuestra ciudad caribeña.Sólo en Mondo Café, en la Plaza Stiff’s, el ambiente es diferente. Sí, hay vida en Moab si tomamos como referencia este lugar. El ambiente es parecido al de La Cafetera de la calle El Conde, en Santo Domingo, con ese penetrante olor a café recién molido, sólo que Mondo dispone de pequeñas mesas fuera del establecimiento. Oscuro por dentro, es el lugar favorito de los “extraños” y de los muchachos que encuentran allí el mejor ambiente para fumarse un cigarrillo sin que nadie se entere, tal vez huyéndole a la monotonía.

Ciudad “extrema”
En los alrededores de Moab hay más movimiento que en el centro de la ciudad. Las familias locales y los turistas que llegan de lejos aprovechan las dunas, las montañas y los ríos para divertirse o relajarse.

Es que Moab, ciudad ubicada a 370 kilómetros de Salt Lake, es la meca del ciclismo de montaña, del jeeping y el motocross. Los amantes del senderismo y la exploración adoran sus polvorientos, primitivos y solitarios terrenos; y en las aguas de los ríos Colorado y Green se puede practicar rafting.

Roca.Hay rutas específicas para cada actividad. Para el jeeping, por ejemplo, son famosas las rutas “Moab Rim”, “Poison Spider” y “Behind the rocks”. El “Slickrock Trail” es uno de los trayectos más famosos en todo Estados Unidos para la práctica de ciclismo de montaña y, para el rafting, los mejores rápidos que se pueden encontrar sobre el río Colorado están en los cañones Cataract y Westwater.

Historias que contar
Pero si un día no quiere hacer deportes pruebe conocer un poco sobre la historia de Moab, que conserva enormes fósiles prehistóricos y una gran concentración de rocas artísticas conocidas como “rock art”, donde dejaron plasmado su arte las tribus que la poblaron hace miles de años. Hay rutas, incluso, para observar las pisadas de los dinosaurios que habitaban la región.

Mientras observa el paisaje, el guía disfrutará contarle algo sobre la fundación de la ciudad por los mormones, que llegaron a estas tierras desde Salt Lake hacia el año 1856 para luego marcharse y volver en 1877. Antes de que llegaran los mormones, los pobladores de Moab se dedicaban a la agricultura, que floreció hace 2 mil años, cuando era habitada por los indios de la cultura Puebloan y Fremont.

Estrecho laberinto.Dicen que los indios querían matar a los mormones y que los enfrentamientos obligaron a los segundos a quedarse en los alrededores, convirtiendo el lugar en una comunidad granjera. Hasta que se descubrió, en los años 50 del siglo pasado, que el suelo donde asentaron la ciudad era rico en uranio. Entonces Moab se convirtió en un próspero pueblo minero hasta mediados de la década de los 80, cuando las guerras en el mundo mermaron y el uranio no era ya un mineral “apreciado”.

La gente emigró a otros lugares dejándole la ciudad a unos cuantos y Moab pasó, así, de ciudad minera a ciudad turística, pues en los años siguientes los que llegaban hasta la zona lo hacían sólo para contemplar las majestuosas formaciones geológicas que rodean el pueblo.  La filmación de películas sobre el lejano oeste de John Wayne y la preferencia de ciertos artistas para filmar aquí sus vídeos la fueron convirtiendo en una ciudad interesante para los exploradores. De hecho, hace apenas unos 20 años que los deportes extremos tomaron auge en la zona; pero las compañías turísticas que los promueven se encargan de que, entre paseo y paseo, el visitante no se pierda los lugares donde filmaron “Gerónimo” y “Thelma and Louise”.

Explorando…
A sólo 30 millas  de la ciudad de Moab se encuentra el parque nacional más grande del estado de Utah, el “Canyolands” o Tierra de Cañones, con sus impresionantes formaciones rocosas y espectaculares vistas de los ríos Green y Colorado. Está dividido en tres distritos panorámicos: “La isla en el cielo”, “Las agujas” y “El Laberinto”, este último considerado como una de las secciones más alejadas e inaccesibles de los Estados Unidos.

En el Parque Nacional de los Arcos (Arches National Park), ubicado a cinco millas de Moab, se encuentra la mayor concentración de arcos naturales del mundo: unos 2 mil distribuidos en 73 mil hectáreas. El más conocido es el “Delicate Arch”, ícono de la ciudad de Moab y del sudeste de Utah, presente en revistas, postales y páginas web dedicadas a la difusión de las atracciones turísticas de la región.

Abierto todo el año, en este parque se puede practicar alpinismo, ciclismo y jeeping y, si de acampar en el lugar se trata, la mejor opción es el “Jardín de los diablos”, que cuenta con todas las facilidades.

Para romper la rutina y promover la integración entre sus pobladores, la ciudad de Moab organiza durante todo el año festivales artísticos y deportivos. Los más conocidos son el Festival de Arte de Moab, las competencias de rodeo, el torneo de golf Canyolands, el Torneo Clásico de Caballos, el Festival de Música el rally “Land Rover”. 

Volver
Así es Moab. Tranquila y melancólica. Extrema y deportiva. Con menos de cinco calles principales que se recorren con una simple caminata. Cuando volvimos, días más tarde, comprobamos que, si bien es cierto que las verdaderas atracciones se encuentran en los alrededores, la calma y las flores terminan por conquistarnos y desear, así sea dentro de diez años, recorrer sus silenciosas calles y volver a sentarnos en una de las mesitas de Mondo Café.