Aunque tú no lo sepas

Aunque tú no lo sepas

Sólo desde la distancia es posible entender algunos interrogantes. Entre ellos, saber qué cosas realmente  necesitamos, deseamos o extrañamos.

Existe en portugués un término difícil de traducir al español: Saudade. No es nostalgia aunque tenga algo de ella. No es melancolía aunque comparta esa extraña mixtura de alegría y tristeza. La saudade es “un sentimiento melancólico que recuerda una alegría ausente que puede volver en el futuro”.

Reiteradamente, los viajes desprenden este peculiar sentimiento. La saudade lleva al viajero a añorar el país que, tarde o temprano, abandonará; y a anhelar el regreso a su origen.

El viaje es una búsqueda de lo nuevo y lo desconocido. Sin embargo, viajar también es recordar. El que viaja se ausenta de lo suyo y de los suyos. Y el viaje adquiere algo de añoranza, de melancolía, de nostalgia, de recuerdo. Y, así el viajero recuerda. Y entiende el verdadero significado del verbo “recordar” (del latín ri-cordis): “Volver a pasar por el corazón”.

Se reduce todo a una sencilla ecuación: Viajar es  la mejor forma para conocer, el mejor modo para descubrir, la mejor vía para explorar...  Pero también es la mejor manera para saber hasta qué punto podemos llegar a extrañar a alguien…

Sao Paulo, Brasil, 27 de mayo de 2008.