Primera Parada: Ámsterdam

Holanda, Paises Bajos

Primera Parada: Ámsterdam

Numerables historias relacionadas a Holanda, estuvieron presente en los recuerdos de mi infancia. Mi madre sentía un amor especial por este país, esta simpatía no nace de la típica experiencia inolvidable de viaje, sino por la existencia de una amistad entrañable, que surgió años antes de mi nacimiento, con una pareja de holandeses que estuvieron de paso en nuestro país, y quienes dejaron huellas en los corazones de mis padres.

Esta amistad intento perdurar con el tiempo, pero la distancia y el correr de los años, hicieron estragos con aquellas postales que una vez llegaban para comunicar nuevas noticias sobre cada familia. Los recuerdos vividos por ellos, y las postales eran lo único que conocía de esta historia, pero gracias a esto, desde pequeña empecé a sentir un amor por los Países Bajos, y la esperanza de algún día emprender una aventura que me llevara a conocer Holanda, y quizás encontrar aquella viaja amistad, que se extravió en el correr de los años.
Mi estadía de estudios en Madrid, fue una puerta abierta de oportunidades para disfrutar de la magia de viajar a diferentes países y conocer nuevas culturas, y un buen día llegó el turno de Holanda. Sentí el encanto de este país desde que pise el Aeropuerto de Schiphol, caminando hacia la puerta de salida me divertí observando innumerables banderines naranjas que representaban la euforia que sienten los holandeses por su Selección Nacional de Fútbol. Llegando al hotel, corrí a realizar aquella llamada telefonica, que con buenos resultados lograría hacer de mi viaje a Holanda, una experiencia inolvidable. Con ansias logré marcar el número, y que sorpresa tan grata me llevaría, contacte inmediatamente con los amigos de mis padres, y pude comprobar que los años transcurridos no borraron de sus mentes los recuerdos de su estadía en mi país, y que en sus corazones quedaba el aprecio y la amistad que sentían por mis progenitores, y en ese momento empezó la verdadera aventura.

Luego de establecer una cita para encontrarnos al día siguiente, empezó mi recorrido por Holanda, empezando por Ámsterdam, ciudad conocida tanto por sus extensos canales y numerosos puentes, como por la libertad y tolerancia imperante en temas que todavía resultan tabú en muchos países.  Esta ciudad tiene una gracia especial, que es el resultado de la suma de un conjunto de elementos particulares como: los colores de las flores que se encuentran dentro del famoso mercado de flores, en donde pude apreciar los tulipanes, pero de madera, lamentablemente no fui en la época de su cultivo; el olor a las famosas patatas fritas que te venden en cada esquina, dentro de un cucurucho de papel y con un poco de mayonesa en el tope; las ruedas de las bicicletas que se convierten en un método de transporte eficaz y por que no, saludable y ecológico; el verde cristalino de las botellas de Heineken, que se pueden observar dentro de un museo en donde llegas a conocer la historia de esta empresa, pero todo enmarcado en un ambiente de diversión; los cuadros de Rembrant y Van Gogh, que puedes disfrutar en los museos que llevan sus respectivos nombres; el brillo de los diamantes, que se pueden apreciar en numerosas vitrinas, recordándonos que desde inicios del siglo XVI, el comercio de esta piedra preciosa ha sido una actividad llevada a cabo por los habitantes de esta país, aun cuando quedó prácticamente suspendida después de la segunda guerra mundial; y por último las luces de la Ciudad Roja y el humo proveniente de los famosos coffeshop. Ámsterdam ofrece al viajero tantas peculiaridades, sus encantos son numerosos y según nuestra personalidad o nuestros gustos, algo nos atrapa y nos hace enamorarnos de esta ciudad, y yo no fui una excepción, lo admito, me enamore, y me percate de este sentimiento en el museo de Anne Frank.   

El Diario de Anne Frank, fue el primer libro que leí con interés y seriedad en mi infancia, y me cambio la percepción de un mundo, que hasta la fecha había tenido un matiz rosa.  Entrar en aquel lugar, que años antes había sido la buhardilla de unos almacenes, que funcionó como cómo refugio y escondite de dos familias judías en el tiempo de la ocupación nazi, caminar, curiosear, y leer fragmentos del diario, me hizo comprender dónde estaba, me encontraba en el lugar en donde Ana transcribió sus pensamientos a papel, y me embargo un ligero sentimiento de tristeza…pero advertí que aun cuando esta experiencia no me transmitía la típica alegría, había sido lo más bonito de mi tarde en Ámsterdam, y el  final perfecto a un día maravilloso.

Mi segundo día de viaje, prometía mucho, había llegado el momento de encontrarme con los amigos de mis padres.  Llegaron a mi hotel con la bandera de Holanda y me reconocieran inmediatamente por el ligero parecido que tengo a mi madre. Nos sentamos, hablamos y nos pusimos al tanto de lo ocurrido en la vida de todos, pero lo más impresionante, fue cuando compartieron conmigo una caja de recuerdos, en donde se encontraban las cartas que mis padres  llegaron a escribirles, y fotos mías de cuando era apenas una niña. Almorzamos juntos, y ahí descubrí que los panqueques, que desde siempre había pensado que eran tradicionales de los norteamericanos, también resultaban ser comida típica en Holanda, con la diferencia de que utilizaban diferentes ingredientes para acompañarlos, como el queso, la tocineta y el jamón. Había llegado el momento de despedirme de esta familia tan agradable, que resultaron ser tal como me los habían descrito mis padres. El adiós fue corto, un hasta luego, una promesa de no volver a perder el contacto, de juntarnos nuevamente, pero esta vez con toda mi familia, con aquellas personas que en mi país esperaban ansiosos noticias sobre el rencuentro.

Mi travesía a los Países Bajos, no había terminado, todavía me quedaba mucho camino por recorrer, muchos lugares por conocer, y el entusiasmo de saber que me esperaban nuevos descubrimientos, que me harían comprender e identificarme más a fondo con la cultura de este asombroso país…

Echale Stefany, que bonito

Echale Stefany, que bonito articulo. Me gusto mucho!! . sigue escribiendo mas para saber mas de tus aventuras por Europa. Felicidades!!
Scarlett

Hola

Stef que bello articulo has escrito acerca de holanda, muchas felicitaciones y muchos exitos.

Gracias

Gracias Sabrina, tu conociste los pormenores de este viaje, también es tu historia :)!