En la retina del cooperante
En la retina del cooperante
Publicado el 26-Jun-2007 por Santiago TejedorEn estos días de verano son muchos los que escogen como destino de sus vacaciones lejanos campos de trabajo en los (mal) llamados países del Tercer Mundo. Por ello, desde el (mal) llamado Primer Mundo, parece pertinente aportar alguna reflexión al respecto... Lo que sigue resume (con nostalgia y cariño) lo visto y lo vivido, hace ya algunos años, en un campo de trabajo de la mágica ciudad nicaragüense de Managua...
Durante 30 días, en el barrio de San Judas, en pleno corazón de Managua, aprendimos a ver la verdadera esencia de las cosas. “Me gustaría mirar cómo es el mundo del que tú vienes”, repetía un muchacho que caminaba descalzo entre calles enlodadas y casas de cartón. El brigadista descubría en la rutina diaria un universo de imágenes desconocidas. La cooperación nos enseñó a mirar y nuestra mirada fue el mejor medio para entender a enfocar nuestro trabajo.
Antes de empezar cualquier charla, antes de organizar cualquier actividad, antes de nada, debíamos limpiar nuestra retina de los prejuicios y prioridades occidentales para, sólo así, entender el funcionamiento de las cosas en un contexto que nos resultaba lejano y, a veces, desconocido.
La alegría y vitalidad de unas gentes condenadas a vivir en la más extrema pobreza resultaba, cuanto menos, contradictoria. Sin embargo, el mensaje que escondían las sonrisas nicaragüenses era muy distinto. Su alegría —contagiosa—, su humildad —heredada— y su fuerza vital —insuperable— se convirtieron en sus señas de identidad. Y de esta forma, con su ayuda, aprendimos a mirar, a creer, a reír y también a vivir de una manera muy distinta.
Y cuando nuestras retinas empezaban a entender aquello que veíamos, nos fuimos. Cartas de despedida, cruce de direcciones y la esperanza de volver algún día. Dejamos atrás las calles enlodadas y las casas de cartón. Pero en nuestro equipaje nos llevamos parte de esas miradas y esas sonrisas. Lo más importante nunca lo olvidaremos: Aprendimos a ver. Todo quedó para siempre en la retina del cooperante.
S. Tejedor
Texto escrito en el Barrio de San Judas Managua (Nicaragua)
Agosto de 2003








