¿Cómo escribir sobre Sevilla?
¿Cómo escribir sobre Sevilla?
Publicado el 7-Jul-2009 por Sonia HerreraMe cuesta escribir sobre esta ciudad, antigua Spal, Hispalis o Ishbiliya según el momento de la historia y la cultura que dejó en ella su huella. Me cuesta no hablar de las Mujeres en la
ventana de Murillo o de El aguador de Sevilla de Velázquez; del patio de la infancia de Antonio Machado, de los versos de amor de Gustavo Adolfo Bécquer o del testimonio poético sobre la Guerra Civil y el Franquismo que nos dejaron Luis Cernuda y Vicente Aleixandre; de personajes ficticios e inmortales como Carmen, Fígaro, Don Juan Tenorio y Doña Inés. Pero sobre todo no puedo hablar de Sevilla sin Pablo, sin Jesús, sin Salvador, sin Antonia, sin Raúl, sin José Antonio… Nombres totalmente anónimos para quien lea estas líneas, lo sé, pero para quien las firma, ellos son su Sevilla.
¿Y qué sería de Sevilla sin una reja? ¿Sin los Ojos verdes que compusieron Quintero, León y Quiroga? ¿Sin recorrer Sierpes o la calle Feria? ¿Qué sería de los que hemos tenido el privilegio de pisar sus calles sin la imagen en la retina del Patio de los Naranjos desde la Giralda o sin las risas que brotan al correr por el Jardín del Laberinto de los Reales Alcázares? ¿Qué sería Sevilla sin el blanco y el ocre de la fachada de la Basílica de la Macarena o sin el albero de la Feria en los zapatos?
Algunas imágenes nos acompañan siempre y las trasladamos con nosotros allá donde vamos. Yo llevo siempre en la maleta de mi memoria las flores y las plazas del barrio de Santa Cruz, las vistas de la ciudad al atardecer desde la terraza de un edificio de la avenida Sánchez Pizjuán y la cara de alegría de Mª Carmen mientras me colocaba una flor verde en el pelo y me ayudaba a vestirme de flamenca.
En uno de sus temas más populares, José Manuel Soto dice así:
“Por ella las puestas de sol y las madrugadas,
por ella los sueños de amor y las noches amargas,
por ella las palabras bellas, las dulces canciones,
el llanto, la risa, el abrazo, las cavilaciones.”
No sé si esa canción se escribió para una mujer, desconozco el dato, pero podría habérsela dedicado perfectamente a su ciudad, a Sevilla, a sus callejuelas, a su Madrugá y a las saetas en la Semana Santa, a sus bares llenos de vida
que mezclan sin tapujos ni reservas política, fútbol y religión, a los paseos meditabundos por el Guadalquivir, a una copita de fino compartida al caer el sol…
Ahora me doy cuenta de que lo que cuesta es no hablar de Sevilla porque hay demasiado que contar, demasiado arte, demasiado embrujo. Y es que no se puede hablar de ella sin sus nombres, no se puede escribir sobre ella sin dejarse hipnotizar por su belleza, no se la puede entender sin esas gentes que se extrañan y se anhelan a diario… Pero sea como sea, quien se enamoró una vez de ella, nunca dejará de dedicarle unos versos, unas líneas, una mirada de reojo para asegurarse de que sigue allí, tal y como la dejó, y así poder decirle siempre: “Volveremos a vernos pronto”.







Algunas imágenes nos
Algunas imágenes nos acompañan it certifications siempre y las trasladamos con practice exams osotros allá donde vamos. Yo llevo siempre en la http://www.testinsides.com maleta de mi memoria las flores y las plazas del barrio de Santa Cruz, las vistas de la ciudad al atardecer desde la terraza de un edificio de la avenida Sánchez Pizjuán y la cara de alegría de Mª Carmen mientras me colocaba una flor verde en el pelo y me ayudaba a vestirme de flamenca.
Me gusta!...forma y fondo,
Me gusta!...forma y fondo, como debe ser.
"Lo malo no es que los
"Lo malo no es que los sevillanos piensen que tiene la ciudad más bonita del mundo...lo peor es que puede que tengan hasta razón." Antonio Gala.
Gente que escribe como tú, la engrandece aún más.
Una sevillana.
Lo que más me gusta, Sonia,
Lo que más me gusta, Sonia, es sin duda, cuando hablas de esas personas anónimas, con un nombre normal, sin apellidos ni grandezas. Ellos son, en gran medida, la esencia de Sevilla. Esos que durante tantos y tantos años han dado vida en un escenario de lujo a tantas historias curiosas, anécdotas divertidas y enseñanzas varias.
Sonia, como tambien le dije en mi visita a Santiago al gallego, estas invitada a Sevilla cuando quieras. Así podrás seguir escribiendo muchas más crónicas como estas.