Y proclamo esta tierra: San Agustín de la Florida
Y proclamo esta tierra: San Agustín de la Florida
Publicado el 9-Abr-2009 por Alexia ÁlvarezUna ciudad española de 444 años en lo que hoy es territorio estadounidense. El que aun sigue siendo el asentamiento cristiano más fuerte en Norteamérica. Primero tierra de nadie, luego perteneciente al Reino de España y, entre tanto, también a la corona inglesa. San Agustín es un poblado fusionado de recuerdos hispanos y anglosajones con el honor de proclamarse la primera ciudad fundada en America del Norte.
San Agustín de Florida
En el condado de Saint John, al norte del estado de la Florida se encuentra la ciudad a la cual Pedro Menéndez de Avilés dio el nombre de San Agustín de la Florida en 1565. Luego de ser enviado por el rey Felipe II de España, junto a 700 soldados, para reafirmar la presencia militar española frente a las posibles amenazas de otras potencias colonialistas de la época. Sin embargo Ponce de León ya había explorado este territorio en 1513; y pensando que había descubierto una isla, y era época de pascua, la llamó Florida.
Con una misa oficiada por el padre Francisco López de Mendoza Grajales, San Agustín se convirtió en la primera ciudad fundada en lo que hoy son tierras norteamericanas. La Misión del Nombre de Dios, formada entre jesuitas y franciscanos, es, desde entonces, la congregación más antigua de los Estados Unidos; con Nuestra Señora de La Leche como patrona. Hoy día sigue siendo el asentamiento cristiano más fuerte en Norteamérica, ocupando desde Miami (Florida) hasta la Bahía de Chesapeake (Virginia) y todo el oeste hasta Pensacola (Florida).
Popurrí de banderas
Entre 1565 y 1586, el poblado fue constantemente atacado por piratas y bucaneros en busca de fortuna, hasta ese último año, cuando el famoso corsario Francis Drake, al servicio de la corona inglesa, quemó prácticamente todas las construcciones que habían hecho los españoles. En 1668 se repitieron los hechos, esta vez ocasionados por el capitán ingles John Davis, pero España no cedía.
Irónicamente, la imbatida San Agustín fue pacíficamente otorgada a la corona británica en 1763. Retornando a España gracias al Tratado de París en 1784 para permanecer española hasta 1821, cuando fue entregada a los nacientes Estados Unidos.Todavía hoy los nombres de las calles de San Agustin denotan la presencia hispana: las calles de Valencia, de Granada, de Córdoba, de de Soto, de Avilés, de Cádiz, de Zaragoza, de la Artillería; y las casas con blasones, el Hospital Militar, la casa de los Mesa, la de los Peso de Burgo, la de los Ximénez-Fatio, la de los Hita, la de los Gallegos, y hasta la catedral, en la que campean los escudos español y norteamericano, hacen eco de lo que la ciudad fue en sus inicios.
Y ese eco resuena incluso en la vida local, porque aunque hablamos de una ciudad en la que la lengua inglesa es la que prevalece, se funden aun en el habla local palabras del español colonial. Incluso la vida es mucho más a la española que en otras ciudades norteamericanas; tenemos vías estrechas, terrazas junto a los bares, patios interiores en muchas construcciones, parques donde corretean los niños, iglesias con parques en frente y misa diariamente a las 12.
Cinco banderas han ondeado en San Agustín desde 1565. Y cinco banderas ondean hoy en el museo de “la Casa más Vieja”: la bandera de Estados Unidos, la bandera de los Estados Confederados, la bandera actual de España, la bandera británica y la antigua bandera española con la Cruz de Borgoña.
Un turismo particular
Años de historia y 30 kilómetros de playas de arena blanca atraen millones de visitantes, nacionales e internacionales, a la ciudad de San Agustín. Pero es la frase “el/la… mas viejo de Norteamérica” la que causa mas sensación.
En el típico folleto turístico que entregan en los hoteles se aprecia que la frase más repetida es “the oldest”, que significa “el más viejo”. La casa mas vieja, la escuela mas vieja, la cárcel mas vieja, el hospital militar mas viejo, la farmacia mas vieja, el primer cementerio… y a las atracciones se agregan las antiguas casas de las primeras familias españolas, que hoy son museos: la casa de los Ximenez-Fatio y el museo Villa Zorayda.
Turistas
Lo que más atrae a los turistas es la existencia de la legendaria Fuente de la Juventud. Un símbolo antiquísimo, supuestamente con poderes curativos, e incluso con la capacidad de volver inmortal a quien se bañara en sus aguas. Estas historias sobre aguas curativas datan de la época de Alejandro Magno. Pero una leyenda posterior procede de la historia del «agua de la vida» en las versiones orientales del las Novelas de Alejandro, en las que Alejandro y su siervo cruzan la llamada tierra de la oscuridad para hallar esta fuente curativa. El sirviente que se menciona en dichas historias viene a su vez de unas leyendas de Oriente Medio que aparecen también en el Corán. En España, durante y después de la época musulmana, fueron muy famosas historias como estas y habrían sido conocidas por los exploradores que viajaron a América. Habrá sido por eso el afán de Ponce De León en encontrar la famosa Fuente.
Por otra parte, en la obra "Memoria" de Hernando de Escalante Fontaneda, en 1575, vemos mencionada la Fuente de la Juventud y la relación de Ponce De León con ella, pero también vemos reflejada la enorme duda de que el explorador estuviese buscando esta fuente.
Actualmente los turistas van al Parque Arqueológico Nacional de Juan Ponce de León y beben el agua mineral que proviene del manantial de la llamada Fuente de la Juventud, pero la leyenda ha quedado para la memoria de quienes aun cuentan la historia, y para guiones de películas de Hollywood.








