Pronto

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Rara vez, el tiempo nos parece un aliado. A veces, nos falta. Otras, nos sobra. A veces, pasa volando. Otras, se hace eterno. Dijo Thomas L. Williams que “el tiempo es la distancia más larga entre dos lugares". También, entre dos personas. Pero algo hemos aprendido. Y algo, quizás, nos queda por aprender...


Rara vez, el tiempo nos parece un aliado. A veces, nos falta. Otras, nos sobra. A veces, pasa volando. Otras, se hace eterno. Dijo Thomas L. Williams que “el tiempo es la distancia más larga entre dos lugares". También, entre dos personas. Pero algo hemos aprendido. Y algo, quizás, nos queda por aprender.

Una y otra vez, nos han dicho (y por suerte, lo hemos creído) que nunca es “tarde” para “nada”: Para seguir, para soñar, para querer.

Tarde es una palabra que solemos usar demasiado “pronto”. Es una excusa que muchas veces no vale. Por eso, debemos aprenderlo cuanto antes: Nunca es “tarde”. Muchas veces nos lo dijeron. Y es cierto. Lo aprendimos de tanto oírlo.  

Hay otras cosas que uno aprende solo. Viajando. Viviendo. Cayendo. Caminando. Mirando. Esperando. Recordando. Creyendo. Y así yo aprendí que para, algunas cosas, nunca es “pronto”: Para seguir, para soñar, para querer(te)*.


P.D.1:
(*) Inspirado en unos pétalos y en unas palabras que no llegaron “pronto”.

P.D.2: “El amor es una bellísima flor, pero hay que tener el coraje de ir a recogerla al borde de un precipicio”. (Sthendal).

 

Montevideo (Uruguay)
(Juntando palabras). 

Imagen: Vladimir Kush, "Flor del amanecer".

(R).

 

 

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