Editorial
Aprender a viajar
Publicado el 29-Dic-2008 por Santiago TejedorViajar, del latín via, “acción de trasladarse de un lugar a otro generalmente distante”, y aprender, del latín apprehendere, “acción de adquirir el conocimiento de algo por medio del estudio o de la experiencia”. Son dos verbos especialmente unidos, profundamente interrelacionados: viajar para aprender, y aprender a viajar. En muchas ocasiones, el viajero emprende su camino movido por un ansia de exploración, de descubrimiento, de aprendizaje. Viaja para aprender. Incluso son muchos los que atestiguan que todo viaje constituye por sí mismo un intenso y provechoso ejercicio de aprendizaje.
Caer, levantarse
Publicado el 26-Nov-2008 por Santiago TejedorLa meta
Publicado el 13-Nov-2008 por Santiago TejedorPájaro halcón
Publicado el 11-Nov-2008 por Santiago TejedorHace tiempo que no viajo sólo. El Pájaro halcón camina conmigo. Y así el ritmo se torna más ágil y el camino se vuelve menos intrincado porque uno sabe que le cierran el paso la lealtad, la eficacia y la amistad.
A veces sucede
Publicado el 10-Nov-2008 por Santiago TejedorHay luz
Publicado el 13-Oct-2008 por Santiago TejedorAunque Europa y EEUU no saben todavía como afrontar la crisis; aunque en Irak siguen sin aparecer las temidas armas químicas, aunque todavía no es seguro que Obama vaya a vencer, aunque China sigue sin respetar las libertades de sus ciudadanos, aunque un muro invisible continua rodeando la caribeña isla de Cuba... Hay luz.
Utopía
Publicado el 15-Ago-2008 por Santiago TejedorLa fortuna me ha permitido viajar. Y, especialmente, hacerlo por el continente latinoamericano. Viajar al “Sur” es la mejor manera para “no” entender (ni aceptar) lo que pasa en el “Norte”...
Te necesito
Publicado el 22-Jul-2008 por Santiago TejedorTe necesito por tu sonrisa. Te necesito por tu lágrima. Te necesito porque la manera en que entiendes esta vida. Y también por cómo afrontas tus problemas...
Homenaje a la azafata
Publicado el 14-Jul-2008 por Santiago TejedorPorque nos acomodan en nuestra angosta butaca. Porque revisan que llevemos bien atado el cinturón. Porque siempre nos sonríen. Porque todos, alguna vez, nos enamoramos de una de ellas. Porque entonan con una atractiva cadencia esa mítica frase: “¿Pasta o pollo?”. Porque nos instruyen y preparan (con recia paciencia) para sobrevivir a una tragedia aérea. Porque alguna vez han sido musas. Porque resisten de un modo ejemplar los invites de ociosos viajeros. Porque representan, de alguna manera, otra manera de viajar… Por todo ello y por tantas otras cosas, las azafatas merecen este sencillo, pero sincero homenaje.
Aprender a viajar
Publicado el 17-Jun-2008 por Santiago TejedorConozco pocas personas a las que no les guste viajar... Sin embargo, he de reconocer que cada una (y aquí me incluyo) viaja y entiende el "viaje" de una forma radicalmente diferente... Quizás justamente esa multiplicidad de criterios sea lo que hace especiales y distintos cada uno de nuestros viajes. Y quizás sea también el motivo para plantearse la necesidad de "aprender a viajar"...
