Editorial

Un deseo para el 2009

Aprender a viajar

Viajar, del latín via, “acción de trasladarse de un lugar a otro generalmente distante”, y aprender, del latín apprehendere, “acción de adquirir el conocimiento de algo por medio del estudio o de la experiencia”. Son dos verbos especialmente unidos, profundamente interrelacionados: viajar para aprender, y aprender a viajar. En muchas ocasiones, el viajero emprende su camino movido por un ansia de exploración, de descubrimiento, de aprendizaje. Viaja para aprender. Incluso son muchos los que atestiguan que todo viaje constituye por sí mismo un intenso y provechoso ejercicio de aprendizaje.

Homenaje a los que luchan (día a día)

Caer, levantarse

Los cuentos son la mejor manera de aprender de forma rápida enseñanzas que, de otro modos, nos llevarían años. Recuerdo uno que aprendí en La Habana...
Homenaje a Eduardo Galeano

La meta

El discípulo preguntó al maestro sobre la difícil tarea de "recorrer el mundo". Hacia dónde caminar, hasta dónde caminar, hasta cuándo caminar...

Pájaro halcón

Hace tiempo que no viajo sólo. El Pájaro halcón camina conmigo. Y así el ritmo se torna más ágil y el camino se vuelve menos intrincado porque uno sabe que le cierran el paso la lealtad, la eficacia y la amistad.

A veces sucede

De viaje por México recuerdo algo que escuché en boca de un octogenario anciano. Hace tiempo. En otro viaje. Y el recuerdo me sirve para intentar afrontar algunas dudas que, de un tiempo atrás, me acompañan. A veces sucede...

Hay luz

Aunque Europa y EEUU no saben todavía como afrontar la crisis; aunque en Irak siguen sin aparecer las temidas armas químicas, aunque todavía no es seguro que Obama vaya a vencer, aunque China sigue sin respetar las libertades de sus ciudadanos, aunque un muro invisible continua rodeando la caribeña isla de Cuba... Hay luz.

Utopía

La fortuna me ha permitido viajar. Y, especialmente, hacerlo por el continente latinoamericano. Viajar al “Sur” es la mejor manera para “no” entender (ni aceptar) lo que pasa en el “Norte”...

Te necesito

Te necesito por tu sonrisa. Te necesito por tu lágrima. Te necesito porque la manera en que entiendes esta vida. Y también por cómo afrontas tus problemas...

Homenaje a la azafata

Porque nos acomodan en nuestra angosta butaca. Porque revisan que llevemos bien atado el cinturón. Porque siempre nos sonríen. Porque todos, alguna vez, nos enamoramos de una de ellas. Porque entonan con una atractiva cadencia esa mítica frase: “¿Pasta o pollo?”. Porque nos instruyen y preparan (con recia paciencia) para sobrevivir a una tragedia aérea. Porque alguna vez han sido musas. Porque resisten de un modo ejemplar los invites de ociosos viajeros. Porque representan, de alguna manera, otra manera de viajar… Por todo ello y por tantas otras cosas, las azafatas merecen este sencillo, pero sincero homenaje.   

Aprender a viajar

Conozco pocas personas a las que no les guste viajar... Sin embargo, he de reconocer que cada una (y aquí me incluyo) viaja y entiende el "viaje" de una forma radicalmente diferente... Quizás justamente esa multiplicidad de criterios sea lo que hace especiales y distintos cada uno de nuestros viajes. Y quizás sea también el motivo para plantearse la necesidad de "aprender a viajar"...

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