Editorial

Cuando tengas que escoger

Alguien preguntó si un viajero podía enamorarse. Y alguien le contestó. Sí. Escribí una vez que hay dos tipos de mapas. El primero esboza las rutas; delimita las coordenadas; y marca los puntos de visita. Pero hay otro mapa. El de las preguntas y las dudas que es también el de los aprendizajes, las lecciones y las respuestas (en ocasiones, contundentes). Lo dibujan tus anhelos y tus pasiones. Alguien lo llamaría nuestro (tu) "ikigai". Después, está lo imprevisto, la sorpresa. Aprendí viajando que  cuando un viajero desvía su rumbo, detiene su mirada ante un cruce inesperado o topa –literalmente– con su “destino”, quizás alguien o algo le está mandando una señal.  Ese consejo nunca he dejado de aplicarlo. Lo escribí una vez, en esta misma página:   


Nunca te alejes de ti

Te dirán que no se puede. Que es como querer arar en el mar o como pretender contar –una a una– todas las estrellas.  Te insistirá el “mundo” (o una parte grande de él) que eso “no es normal”. Que no deberías salirte de lo establecido. Que lo habitual no transita esos “caminos”. Que construyes quimeras. Y que vives de sueños y de palabras. Te asegurarán –tantas veces– que la vida no es un cuento. Y que llegará la monotonía. Seguro escucharás que todo se acaba (tarde o temprano). Y te repetirán que lo que persigues es tan imposible como querer contar cada una de las estrellas. 

Pronto

Rara vez, el tiempo nos parece un aliado. A veces, nos falta. Otras, nos sobra. A veces, pasa volando. Otras, se hace eterno. Dijo Thomas L. Williams que “el tiempo es la distancia más larga entre dos lugares". También, entre dos personas. Pero algo hemos aprendido. Y algo, quizás, nos queda por aprender...

Lo que no se enseña

Cuando alguien cree –seguro pasará– las “escuelas del querer” y las “universidades de la vida” deberá, sin duda, diseñar con esmero sus planes de estudio. Recordad que no olvide la "asignatura del compartir". Tampoco, la materia que conjuga –en pasado y en futuro, pero especialmente, en presente– el verbo amar.  

Buscadores de historias

El próximo jueves 3 de diciembre presentaré mi libro Chakoka Anico: Un viaje ‘imposible’ a la nación kikapú. Será en casa: La UAB. Con los míos. Prometo algo “diferente”. Y os espero. Más tarde, tocará ir a México. Allí viajaré (encantado) en la última parte de una promesa que ya es algo más. Hoy me permito “copiar” literalmente uno de los fragmentos de este libro de viajes. Después de tantos vaivenes, entiendes que las historias están. Y estarán. En todas partes. Lo que hoy se torna más urgente es contar con aquellos que junten las palabras y las cuenten. De esa particular profesión habla también este libro. Porque –estoy convencido– quedan “fábulas reales”: perdidas, mágicas, humanas.

Una vez

Dicen los estudios que solo nos enamoramos una vez. Solo una vez. En toda la vida. Una única vez. Y también dicen los estudios que crecen los divorcios, que se rompen más parejas y que, cada vez, sabemos convivir menos y peor con nuestra soledad.