Editorial

Procastinación viajera

Me enseñó, por casualidad, una amiga cubana que en los viajes también, muchas veces, nos esforzamos por evitar la genuina aventura. Y buscar la tranquilidad del “no intentarlo”. Yo le llamo “procastinazión viajera”. Sea por indecisión; sea por pereza; sea –la mayoría de veces– por miedo; esquivamos el camino que lleva a lo incierto, a lo desconocido, a lo auténtico (a lo mejor).  

Demasiada gente, pocas personas

Unos se pasan horas y horas buscando. Y aunque quizás sea un error hacerlo, no aparece (lo que no deberían buscar). Otros piensan que hay que ir donde la mayoría va. Y todos, en las calles, en las plazas, en los aeropuertos, nos topamos con los “otros”. Hay muchos. Centenares. Miles. Millones… No debería, por tanto, existir tanta soledad. Ni tanto miedo a la misma. Entonces, ¿por qué vencen los desencuentros? La respuesta es tristemente sencilla:

Desde el planeta "vida"

En casi todos los cuentos hay un tesoro. Muchas veces, un dragón. Un malo bueno. Un bueno malo. Un héroe. Y un perdedor. También, un derrotado que fue héroe y que podría –si quisiera– volver a serlo. Una guapa tonta. Una fea buena. Un amigo como un hermano. Un amor imposible. Otro, casi perfecto. Un villano tan malvado que da pena. Un malo que realmente querría ser bueno. Un perro o un gato… que hablan. De vez en vez, una serpiente humana. Suele haber un reino. Todas las veces, mágico. Perdido, a veces. A veces, resistiendo.  Y, tantas veces, dentro de él, un palacio donde todo va… despacio. Y allí, también siempre, inexplicablemente olvidada, tristemente herida, en lo más alto de una alta torre, aguarda una princesa. 

Huye

Si algún día te decides a salir de ese engaño de conformismo, de esas murallas que tan bien levanta la rutina, entenderás lo que son los viajes. Y también un poco de esa palabra tan inquieta, fugaz y escurridiza. Otra vez cuatro letras: vida. Harás los viajes que no hiciste y aquellos que anhelabas realizar. 

Siempre el viaje, siempre viajando

Los viajes son también palabras. Para vivirlos. Para contarlos. Aunque a veces, las confundimos. “Conocido” no es “amigo”. Ni “estar vivo” es lo mismo que “vivir”. Tampoco “turista” es “viajero”. Y si vas a “ir”, no te dejes engañar por lo aparente. Y recuerda siempre algo que yo aprendí sólo: No es lo mismo “estar solo” que “sentirse solo”. Construye un horizonte con palabras... y ves a buscarlo. "Siempre el viaje, siempre viajando". Y hay un viaje que muchos no se atreverán a hacer. Y “ese” es justo el más importante. Lo evitamos con promesas de palabras. Y -fíjate- hay dos palabras de cuatro letras que no deberíamos nunca olvidar (tampoco, confundir). Una habla de vida”. La otra, de “amor”. Tantas palabras y hoy, la marca más poderosa es sencillamente la suma de dos letras: T+ú.

Droga

Droga: Nombre femenino. “Aquello que se utiliza para alterar el estado de ánimo o experimentar nuevas sensaciones, y cuyo consumo reiterado puede crear dependencia o puede tener efectos secundarios indeseados”. Yo ya escogí la mía. Adicción de seis letras: Viajar. Llena de buenas vibraciones. Generadora de extraños sentimientos. Adictiva, mágica, agradecida. Una droga necesaria, personal… sana.

Sólo (conmigo)

Elegir (poder elegir) es la mejor manera de entender que somos libres. Y algunos eligen estar solos. Y algunos no lo entienden. Y quieren poner muros al océano. Murallas a la libertad. Fronteras al viento. Y no se puede.

Mil veces

Otra vez confundimos las piezas. Y la manera de juntarlas. Nos preocupaba más cuándo sería el final que cuándo sería el principio. Pensando más en lo que podría pasar que en lo que estaba pasando. Esperando que llegara lo que nos tocaba hacer. Culpando a la suerte. Maldiciendo al destino. Y olvidando el consejo más importante:

SOS: Aún quedan turistas

Pasó hace unos días. En un vuelo desde EEUU a Costa Rica. En esas horas ociosas, uno hojea todo. El folleto sobre seguridad. El listado de las bebidas. La oferta del duty free. Y también,  la revista de la aerolínea. Luego comienza a leer algunos de sus artículos. Y, finalmente, analiza su contenido. Me pasó hace unos días. Y me pareció inaceptable.  

Diferentes e iguales

Tampoco hay tantas diferencias. Vayas donde vayas, en cualquier parte: caminos, puestas de sol, ríos, llanuras, montañas. A veces, un desierto. Otras, un volcán. Pero casi todo: Igual. Lo mismo. Periódicos con las mismas noticias. Barrenderos solitarios arando en un mar de desperdicios. Las mismas dudas. La misma suciedad. La misma luz. Ciudades, pueblos, villas repletas de fronteras invisibles. A miles de kilómetros de distancia todo es muy parecido: ricos, pobres, tristes, perdidos. Los hay que buscan. Pocos se conforman con encontrar. Princesas heridas. Mucha soledad. Pocos, entendiéndola. Algunos que anhelan irse. Otros que temen moverse.