Editorial

Diferentes e iguales

Tampoco hay tantas diferencias. Vayas donde vayas, en cualquier parte: caminos, puestas de sol, ríos, llanuras, montañas. A veces, un desierto. Otras, un volcán. Pero casi todo: Igual. Lo mismo. Periódicos con las mismas noticias. Barrenderos solitarios arando en un mar de desperdicios. Las mismas dudas. La misma suciedad. La misma luz. Ciudades, pueblos, villas repletas de fronteras invisibles. A miles de kilómetros de distancia todo es muy parecido: ricos, pobres, tristes, perdidos. Los hay que buscan. Pocos se conforman con encontrar. Princesas heridas. Mucha soledad. Pocos, entendiéndola. Algunos que anhelan irse. Otros que temen moverse.

Querido enemigo

Sólo quería agradecerte el tiempo dedicado y las horas (inútiles) pensando cómo mentir, cómo inventar. Quería igualmente agradecerte que hayas encontrado un motivo (aunque sea tan ruin y mezquino) para estar vivo. Quizás deberías plantearte otros. Más gratificantes, más nobles. Y, especialmente, darte las gracias por recordarme a Gracián. Y lo que significa que existas. Gracias.

Demonios

Demonios: Mediocres seres, brillantemente tóxicos. Pobres diablos.  Estoy buscando –desde hace unos días– las razones, aunque algunas veces no hay razón. La mentira molesta. El odio, un mal asesor. Algunos han convertido el miedo a lo que no saben en ira hacia los que intentan saber. La peor guerra la tiene uno consigo mismo (sus miedos y sus mentiras). Su inseguridad es también su ignorancia. La visten de palabrería altisonante (y vacía). Niegan lo evidente. Cuando no quieren “ver”, miran a otro lado. Disimulan sus carencias a golpe de ironía. Su comedia es realmente su drama. 

De tanto buscar...

Caminos. Certezas. Excusas… Buscamos todo en todos los sitios. Y también buscamos en todos los momentos. Siempre buscando. No dejamos nunca de buscar. Cada día nos movemos tras el hallazgo de ese tesoro infalible: Respuestas. Es decisivo, necesario y obligado buscar. Es el motor principal de todo. O de casi todo. Es ese verbo que nos llevará un poco más lejos. 

Madre

Olvidamos, otra vez, el principio. Otra vez, quedó a un lado la esencia. Era tan importante… que no la vimos. Acostumbrada a esperar, esperó. Espera. Esperará. No pide. Da. Está. Siempre está. También, cuando no está. El pueblo quechua le llama “mamaq” o “mamak". La que da "camino" y da vida. Es una de las palabras más poéticas de la lengua náhuatl: “nantzin”. En aymara, “taica”. “Ñuke”, en mapuche. En una palabra, todo. El principio. El origen. El porqué. Todo. Respuesta que escucha. Madre.

Vivo

Hace unos días cené en Ciudad de Panamá en uno de los restaurantes del Trump Ocean Club International Hotel&Tower. Esto es: Ese gigante que costó 430 millones de dólares. Una torre con forma de vela de navegación. 284 metros de altura. De las más altas de América Latina. La misma que no transmite… nada. Querer no es poder. Y la arquitectura, además de dólares y mármol, quiere alma. Quizás la vida no sabe de coincidencias y todo está escrito. Allí mismo –en ese lugar– conversaba con una amiga. 

Contra Goliat

Panamá. Nicaragua. Honduras. Tres países. Cuatro ciudades. Nueve días. Llegué a Centroamérica para “conversar” de comunicación, educación, periodismo e internet. También, para seguir coleccionando historias. Y así –buscando historias– el pasado lunes me topé con una muy singular. Es la historia de una paradoja… que tiene sentido. De una ‘pedrada’ (de la razón) para tumbar a ‘otro’ Goliat.

Terapeuta de ti mismo

Me lo dijo el sábado mi acupuntora. Justo antes de que las agujas comenzarán su particular viaje de energía y fuego. “Tú también eres terapeuta”. Según ella, por mi trabajo y por mi forma de “ver”, lo soy. Y yo, pensando en ello, creo que todos los somos. 

Cupido también busca empleo

Ahora que ya ha pasado la resaca de San Valentín, lo explicaré. Descubrí en un viaje –acabado haces unos días- que Cupido también busca empleo. Lo que hacía este hijo de Afrodita, hermano de Anteros, amigo de Hímero… simplemente hoy ya no es necesario. Ni arco de fresno ni flechas de ciprés. Nada. La crisis laboral ha llegado también al territorio de este joven alado, cazador de historias, iniciador de romances. Creo que busca empleo. Deberá comenzar a enviar currículums. Y lo tiene difícil.

No te engañes (que no te engañen)

Esta vez no escribo de viajes. O quizás, sí. Pues hablo de esas huidas cobardes y de su viaje a ningún lugar. No son éstas, hoy, unas líneas autobiográficas (aunque pudieron serlo tiempo atrás, demasiadas veces; hace ya demasiado). Escribo –aquí– juntando comentarios de pasillo y charlas de café. Palabras vacías que últimamente parecen estar de moda. Escribo cansado de escuchar excusas cobardes. Y de ver guerreros rotos. Y olmos heridos. No es ni quiere ser “esto” una crítica (¿A quién?). Es tan sólo mi particular y humilde homenaje a los que pasaron (pasamos) por ello. A los que se lo creyeron –aún sin creérselo–. Quizás el consejo llega tarde, pero a veces es mejor llegar tarde que no llegar (o incluso que llegar).   

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